Ya habíamos hablado de que el fundador
de la corriente conductista es John Broadus Watson.
Conductismo Watsoniano:
Sus principales representantes son: Watson, Mc
Dougal, Tolman
Debemos aclarar que nos referiremos en
estas líneas al Conductismo Watsoniano, pero existen otras orientaciones
conductistas a saber:
-el conductismo teleológico de Mc
Dougall
-el conductismo configuracionista de
Tolman
-el conductismo holístico de Lachley
-el conductismo moderado de Max Meyer
El conductismo propositivo de Edward
Chace Tolman
La lectura del libro, La conducta, de Watson le
supuso a Tolman un tremendo estímulo y un gran
alivio en un doble sentido: por mostrar que la medida
objetiva de la conducta y no la introspección, era el verdadero
método de la psicología.
Tradicionalmente, las pruebas empleadas para demostrar la existencia de la mente eran de dos tipos: el hecho de darse cuenta de la propia conciencia a través de la introspección, y la aparente inteligencia y propositividad de la conducta, en cambio, el neorrealismo suponía que la introspección no existía, era un examen artificialmente minucioso de un objeto del entorno en el que se informa con gran detalle acerca de los atributos del objeto. También, la perspectiva neorrealista permitía hacerse cargo de los indicios de propósito inteligente en la conducta.
Leemos: “(…) Los conductistas, identificamos el propósito con la persistencia hacia una meta”.
Conceptos generales
- Proponía un conductismo que eliminaba la mente y la conciencia de la psicología
- Conservaba el propósito y la cognición como aspectos objetivos y observables de la conducta.
- Su conductismo era molar: concebía la conducta como ineludiblemente propositiva, estudiaba actos molares, integrados, completos.
- Abordaba el propósito y la cognición desde un punto de vista neorrealista.
- Insinuó un enfoque más mentalista, al problema.
En 1926 Tolman, escribió que la conciencia
proporciona representaciones que guían la conducta, lo que supuso
una ruptura con el neorrealismo (porque
las representaciones se infieren) y el conductismo
(porque se reconoce el lugar a algo
mental entre las causas de la conducta).
A medida que fue desarrollando su
sistema se basó cada vez más en el concepto de
representación convirtiéndose en
un comportamentalista inferencial comprometido con la
existencia real de la mente.
En 1934
viajó a Viena donde recibió la influencia de los positivistas lógicos,
concretamente de Rudolph
Carnap, cuya psicología entendía que los términos tradicionales de la psicología
popular no se refieren a objetos mentales, sino a procesos físico-químicos que tienen lugar
en el cuerpo.
A la larga deberíamos ser capaces de acabar con el conductismo y entender el lenguaje mentalista en términos puramente fisiológicos. Carnap reconocía que, además de la función referencial, el lenguaje también puede tener una función expresiva. Tras su regreso a Estados unidos y bajo la influencia de Carnap, Tolman, reformuló su conductismo propositivo con el lenguaje del positivismo lógico: “la psicología científica busca… los procesos y leyes objetivamente contrastables que gobiernan la conducta”. La conducta tenía que ser considerada como la variable dependiente causada por las variables independientes ambientales e internas (pero no mentales).
Los conductistas introducen variables intervinientes que conectan las variables independientes y las dependientes, dando lugar a ecuaciones que permiten predecir la conducta a partir de los valores de las variables independientes.
A la larga deberíamos ser capaces de acabar con el conductismo y entender el lenguaje mentalista en términos puramente fisiológicos. Carnap reconocía que, además de la función referencial, el lenguaje también puede tener una función expresiva. Tras su regreso a Estados unidos y bajo la influencia de Carnap, Tolman, reformuló su conductismo propositivo con el lenguaje del positivismo lógico: “la psicología científica busca… los procesos y leyes objetivamente contrastables que gobiernan la conducta”. La conducta tenía que ser considerada como la variable dependiente causada por las variables independientes ambientales e internas (pero no mentales).
Los conductistas introducen variables intervinientes que conectan las variables independientes y las dependientes, dando lugar a ecuaciones que permiten predecir la conducta a partir de los valores de las variables independientes.
Tolman (1936) amplió estas observaciones y redefinió su conductismo como “operacional”, que refleja dos características de su conductismo:
1) Definía operacionalmente sus
variables intervinientes como mandaba el positivismo lógico.
2) Subraya el hecho de que la conducta
es fundamentalmente una actividad mediante
la cual el organismo opera en su
entorno.
Principios básicos en el conductismo
operacional:
1) Afirma que el objetivo último de la
psicología es exclusivamente la predicción y el
control de la conducta.
2) Este objetivo debe alcanzarse mediante
un análisis funcional de la conducta en el
que los conceptos psicológicos se
entiendan como variables intervinientes
objetivamente definidas…, definidas de
manera totalmente operacional.
Tolman rechazó la concepción de los
organismos como máquinas expendedoras asociada
a Watson. Prefería concebir los
organismos más bien como máquinas complejas capaces de distintos ajustes, de modo que
cuando un determinado ajuste está en vigor un estímulo dado suscitaría una única respuesta,
mientras que con un ajuste interno distinto el mismo estímulo suscitaría otra respuesta
diferente.
Los ajustes internos estarían causados, bien por estímulos externos, bien por
cambios automáticos dentro del organismo.
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