viernes, 27 de noviembre de 2015

Pulsiones e instintos.


Este es un apunte introductorio a la teoría de Freud acerca de la metapsicología, las pulsiones, los instintos. Ideal para los estudiantes que recién se acercan al psicoanálisis.

Teoría de las pulsiones

Introducción

La metapsicología es el estudio de un fenómeno psíquico desde una dimensión teórica que elabora un conjunto de modelos conceptuales un poco distantes de la realidad y la experiencia. Comprende el funcionamiento del aparato psíquico desde un punto de vista económico, tópico y dinámico.


Dentro de este concepto metapsicológico, la teoría pulsional se encuentra comprendida dentro de un concepto dinámico, que considera los fenómenos psíquicos como resultantes del conflicto y la composición de fuerzas que ejercen determinada presión, siendo éstas de índole pulsional. El origen del conflicto estaría en un conflicto pulsional.

La formulación freudiana de las pulsiones tomó dos aspectos del problema: la naturaleza y composición de aquellas, y sus efectos sobre el aparato mental.


Freud define la pulsión (trieb) como una exigencia de trabajo impuesta al aparato psíquico, considerándola como un concepto límite entre lo psíquico y lo somático.

Definición de pulsión en los diversos textos freudianos

Freud define a la pulsión como «un concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático, como un representante psíquico de los estímulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma».


  • En el final de la sección III de su estudio del caso "Schreber" definió a la pulsión como:


 «el concepto fronterizo de lo somático respecto de lo anímico, [ ... ] el representante psíquico de poderes orgánicos»


  • En "Tres ensayos para una teoría sexual" (1905d), la definió como:


 «la agencia representante psíquica de una fuente de estímulos intrasomática en continuo fluir [ ... ] uno de los conceptos del deslinde de lo anímico respecto de lo corporal».

Estas tres caracterizaciones parecen dejar en claro que Freud no trazaba distinción alguna entre una pulsión y su «agencia representante psíquica». 

Luego, en los artículos posteriores de esta serie, parecería que Freud traza allí una distinción muy neta entre la pulsión y su representante psíquico. 


  • Leemos en un pasaje de «Lo inconsciente» lo siguiente: 


«Una pulsión nunca puede pasar a ser objeto de la conciencia; sólo puede serlo la representación que es su representante.

Pulsión


  • La pulsión, decimos, es un proceso dinámico que consiste en un impulso que hacer tender al organismo hacia su fin.
  • Según Freud, la pulsión tiene su origen en la excitación corporal (estado de tensión).
  • Es una fuerza que ataca al organismo desde el interior y lo empuja a realizar ciertos actos susceptibles de provocar una descarga de excitación.
  • Su fin es suprimir este estado de tensión que reina en la fuente pulsional; gracias al objeto la pulsión puede alcanzar su fin.
  • La pulsión en sí misma carece de cualidad, y en cuanto a la vida psíquica se la considera como un índice de la exigencia de actividad que se le plantea a la mente.

Noción de representante

Freud plantea la noción de representante (delegación), entendiendo por tal una especie de delegación enviada por lo somático al psiquismo.
Esta delegación fue formulada por dos maneras distintas:
a.       La propia pulsión aparece como el representante psíquico de las excitaciones provenientes del cuerpo.
b.      La pulsión se asimila al proceso de excitación somática y es representada en el psiquismo por representantes de la pulsión que comprenden dos elementos:
1.      El representante representativo
2.      El quantum de afecto

1) El representante representativo

El representante representativo es el grupo de representaciones a las que se fija la pulsión en el curso de la historia del sujeto, y por medio de los cuales se inscribe el psiquismo, es decir, pasa tal cual al sistema inconsciente.

2) El quantum de afecto

El quantum de afecto es el factor cuantitativo que aparece como sustrato del afecto vivido subjetivamente, y designa lo que permanece inalterable en las diversas modificaciones del afecto.
Sinónimos de este término son:
-          Fuerza pulsional,
-          Energía de catexis
-          Empuje de la pulsión o libido cuando la ´pulsión sexual es la única que interviene.

El concepto de quantum de afecto no es descriptivo sino metapsicológico.

La pulsión, en tanto somática, se escapa a la acción directa de la represión inconsciente, pero no puede nunca llegar a ser objeto de consciencia; sólo puede serlo la idea que lo representa.
Si la pulsión no se liga a una idea o si no se manifestara como un estado afectivo nada podríamos saber de ella.

Estimulos pulsionales

En un pasaje de "Introducción al narcisismo" Freud ya intuía que la clasificación «dualista» de las pulsiones no fuera del todo válida.

Un concepto básico, por ahora bastante oscuro, pero del cual en psicología no podemos prescindir, es el de pulsión. Intentemos llenarlo de contenido desde diversos lados.


  1. del lado de la fisiología. Esta nos ha proporcionado el concepto del estímulo y el esquema del reflejo, de acuerdo con el cual un estímulo aportado al tejido vivo desde afuera es descargado hacia afuera mediante una acción.
  2. ¿Qué relación mantiene la «pulsión» con el «estímulo»? 
  • la pulsión sería un estímulo para lo psíquico. 
  • no hemos de equiparar pulsión y estímulo psíquico. 
  •  para lo psíquico existen otros estímulos que los pulsionales.
Distinguimos entre estímulos pulsionales y otros estímulos (fisiológicos) que influyen sobre el alma. 

  1. El estímulo pulsional: no proviene del mundo exterior, sino del interior del propio organismo. El estímulo opera de un solo golpe.
  2. La pulsión:   no actúa como una fuerza de choque momentánea, sino siempre como una fuerza constante. Puesto que no ataca desde afuera, sino desde el interior del cuerpo, una huida de nada puede valer contra ella. 
Llamamos «necesidad» al estímulo pulsional; lo que cancela esta necesidad es la «satisfacción». Esta sólo puede alcanzarse mediante una modificación, apropiada a la meta (adecuada), de la fuente interior de estímulo.

El sistema nervioso es un aparato al que le está deparada la función de librarse de los estímulos que le llegan, de rebajarlos al nivel mínimo posible; es un aparato que, de ser posible, querría conservarse exento de todo estímulo. atribuyamos al sistema nervioso el cometido de dominar los estímulos. 
Los estímulos exteriores plantean una única tarea, la de sustraerse de ellos, y esto acontece mediante movimientos musculares de los que por último uno alcanza la meta y después, por ser el adecuado al fin, se convierte en disposición heredada. 

Los estímulos pulsionales que se generan en el interior del organismo no pueden tramitarse mediante ese mecanismo. Por eso plantean exigencias mucho más elevadas al sistema nervioso y lo mueven a actividades complejas, encadenadas entre sí, que modifican el mundo exterior lo suficiente para que satisfaga a la fuente interior de estímulo. Tenemos derecho a inferir que ellas, las pulsiones, y no los estímulos exteriores, son los genuinos motores de los progresos que han llevado al sistema nervioso a su actual nivel de desarrollo.

Freud define a la pulsión como la agencia representante psíquica de una fuente de estímulosintrasomática en continuo fluir.

El destino de este elemento afectivo no es menos importante para la represión. En efecto, ésta no tiene otro motivo ni otro fin que la evitación del displacer. El destino puede ser variado; el afecto puede persistir y desplazarse a otra representación, puede ser transformado en su opuesto, es decir puede alterar su fin, puede ser vuelto hacia la propia persona, reprimido o sublimado.
  • En el trabajo “Lo inconsciente” de 1915 Freud considera a los representantes representativos no sólo como contenidos del inconsciente sino como constitutivos de éste.

En un solo y mismo acto (represión primaria) la pulsión primaria se fija a un representante y se constituye el inconsciente. “Tenemos razones para admitir una represión primaria, una fase primera de la represión consistente en que el representante psíquico (representativo) ve negado el acceso a la consciencia. Con ello se produciría una fijación, el representante correspondiente perdura en forma inalterable y la pulsión queda ligada a él.

Diferencias entre pulsión e instinto

Es necesario diferenciar el concepto de pulsión (trieb), o impulsos instintivos, del término instinto (instinkt).
Cuando Freud habla de instintos es para calificar un comportamiento heredado, fijado por la especie, prefijado por su desarrollo y adaptado a su objeto.

En su “Diccionario de psicoanálisis” Laplanche y Pontalis, definen instinto como “esquema de comportamiento heredado, propio de una especie animal, que varía poco de uno a otro individuo, se desarrolla según una secuencia temporal poco susceptible de perturbarse y que parece responder a una finalidad”.

Otra diferencia entre instinto y pulsión, es que mientras la pulsión es definida como una fuente de estimulación endosomática y continuo, y considerada como un índice de la exigencia de acción que se le plantea a la mente con el fin de suprimir este estímulo orgánico, un instinto en el sentido freudiano no parece tener la cualidad de una estimulación interna continua, de plantearle exigencias a la mente y su fin parece estar más en la autoconservación que en la supresión de un estímulo orgánico.

INSTINTO


a) Clásicamente, es el esquema de comportamiento heredado, propio de una especie animal, que varía poco de un individuo a otro, se desarrolla según una secuencia temporal poco susceptible de perturbarse y que parece responder a una finalidad.

b) Término utilizado por algunos autores psicoanalíticos franceses como traducción o equivalente del término freudiano Trieb, para lo cual, en una terminología coherente, conviene recurrir al término francés ‘pulsión’ (Laplanche, 198).

Freud distingue instinto de pulsión no sólo terminológicamente (instinkt y trieb) sino también conceptualmente, aunque no haya hechos la diferencia en forma explícita o sistemática. 

Laplanche insiste en la importancia de esta distinción, para no confundir la teoría freudiana de las pulsiones con las concepciones psicológicas del instinto animal (Laplanche, 198).

Las siguientes consideraciones nos orientarán respecto de las diferencias:

1) Cuando Freud habla de instinto es para referirse a un comportamiento animal fijado por la herencia, característico de la especie, preformado en su desenvolvimiento y adaptado a su objeto (Laplanche, 324). 
Freud dice que si existen formaciones psíquicas hereditarias, algo similar al instinto animal, el equivalente no lo ve en las pulsiones sino más bien en las fantasías originarias (Laplanche, 198).

2) La idea freudiana de pulsión desmantela la noción clásica de instinto, y ello en dos direcciones opuestas.
a) Por una parte, el concepto de ‘pulsión parcial’subraya la idea de que la pulsión sexual existe al principio en estado “polimorfo” y tiende sobretodo a suprimir la tensión a nivel de fuente corporal; que, en la historia del sujeto, se liga a representantes que especifican el objeto y el modo de satisfacción: el empuje interno, al principio indeterminado, experimentará un destino que le confiere rasgos altamente individualizados.
b) Pero por otra parte, Freud en lugar de ver detrás de cada tipo de actividad su correspondiente fuerza biológica, introduce el conjunto de las manifestaciones pulsionales dentro de una gran oposición fundamental: entre Hambre y Amor, y más tarde entre Amor y Discordia(Laplanche, 326), oposiciones que corresponden, respectivamente, a la primera y a la segunda teoría de las pulsiones. En cambio el instinto no tiene porqué reducirse a una sola oposición. Rycroft dice que no ninguna razón especial para preferir una teoría dual a una múltiple. Incluso la etología postula al menos siete instintos o pautas innatas de conducta (Rycroft, 69).

Fin de la pulsión

La pulsión se da a conocer por sus fines.
El fin de una pulsión es siempre una satisfacción, que sólo puede ser alcanzable por la supresión del estado de estimulación de la fuente pulsional, el apaciguamiento de una tensión provocada por la perentoriedad.
Aún cuando el fin último de una pulsión es invariable puede haber diversos caminos que conduzcan a él de manera que una pulsión coartada en su fin es un proceso que avanza cierto espacio para la satisfacción de la pulsión, pero que experimenta luego una inhibición o desviación y se enlaza a ellos una satisfacción parcial.
El fin de la pulsión remite al objeto.

Objeto de la pulsión

El objeto de la pulsión es el medio por el cual puede ésta alcanzar satisfacción.
Es lo más variable de la pulsión.
El objeto es contingente.
Es aquello “en lo cual” el fin se logra.
Poco importa de la individualidad del objeto; basta que posee ciertos caracteres capaces de permitir la acción satisfactoria y su realización, en sí mismo permanece contingente.
El objeto pulsional no es un objeto en el sentido de la teoría del conocimiento; es el objeto para la pulsión y no el objeto perceptivo.
Puede ser un objeto fantaseado, no es necesariamente una persona “total”. Puede ser un objeto parcial (pene, pecho, excrementos) que tiene en común de ser real o fantaseadamente separables.

Desarrollo de la teoría pulsional

La teoría de las pulsiones siempre fue dualista.
Podemos distinguir en la obra freudiana cuatro fases principales en el desarrollo de la teoría de las pulsiones:
Primera fase: pulsiones sexuales y pulsiones del yo (1894-1911)
-          Las pulsiones sexuales
-          Las pulsiones de autoconservación
Segunda fase: introducción del concepto de narcisismo (1911-1914)
Tercera fase: pulsiones de dominio (1915-1920)
Cuarta fase: pulsiones de vida y pulsiones de muerte (1920-1939)







2 comentarios:

  1. Muchas gracias!! tu explicación me ayudó bastante para comprender estos temas, aunque sea de manera superficial.

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  2. Muy buena para ordenar un poco la teoría psicoanalítica que es muy compleja e interesante

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