Este es un apunte introductorio a la teoría de Freud acerca de la metapsicología, las pulsiones, los instintos. Ideal para los estudiantes que recién se acercan al psicoanálisis.
Teoría de
las pulsiones
Introducción
La metapsicología es el estudio de un
fenómeno psíquico desde una dimensión teórica que elabora un conjunto de
modelos conceptuales un poco distantes de la realidad y la experiencia. Comprende
el funcionamiento del aparato psíquico desde un punto de vista económico,
tópico y dinámico.
Dentro
de este concepto metapsicológico, la
teoría pulsional se encuentra comprendida dentro de un concepto dinámico,
que considera los fenómenos psíquicos como resultantes del conflicto y la
composición de fuerzas que ejercen determinada presión, siendo éstas de índole
pulsional. El origen del conflicto estaría en un conflicto pulsional.
La formulación freudiana de las pulsiones
tomó dos aspectos del problema: la naturaleza y composición de aquellas, y sus
efectos sobre el aparato mental.
Freud define la pulsión (trieb) como
una exigencia de trabajo impuesta al aparato psíquico, considerándola como un
concepto límite entre lo psíquico y lo somático.
Definición de pulsión en los diversos textos freudianos
Freud define a la pulsión como «un concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático, como un representante psíquico de los estímulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma».
«el concepto fronterizo de lo somático respecto de lo anímico, [ ... ] el representante psíquico de poderes orgánicos»
«la agencia representante psíquica de una fuente de estímulos intrasomática en continuo fluir [ ... ] uno de los conceptos del deslinde de lo anímico respecto de lo corporal».
Estas tres caracterizaciones parecen dejar en claro que Freud no trazaba distinción alguna entre una pulsión y su «agencia representante psíquica».
Luego, en los artículos posteriores de esta serie, parecería que Freud traza allí una distinción muy neta entre la pulsión y su representante psíquico.
«Una pulsión nunca puede pasar a ser objeto de la conciencia; sólo puede serlo la representación que es su representante.
Definición de pulsión en los diversos textos freudianos
Freud define a la pulsión como «un concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático, como un representante psíquico de los estímulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma».
- En el final de la sección III de su estudio del caso "Schreber" definió a la pulsión como:
«el concepto fronterizo de lo somático respecto de lo anímico, [ ... ] el representante psíquico de poderes orgánicos»
- En "Tres ensayos para una teoría sexual" (1905d), la definió como:
«la agencia representante psíquica de una fuente de estímulos intrasomática en continuo fluir [ ... ] uno de los conceptos del deslinde de lo anímico respecto de lo corporal».
Estas tres caracterizaciones parecen dejar en claro que Freud no trazaba distinción alguna entre una pulsión y su «agencia representante psíquica».
Luego, en los artículos posteriores de esta serie, parecería que Freud traza allí una distinción muy neta entre la pulsión y su representante psíquico.
- Leemos en un pasaje de «Lo inconsciente» lo siguiente:
«Una pulsión nunca puede pasar a ser objeto de la conciencia; sólo puede serlo la representación que es su representante.
Pulsión
- La pulsión, decimos, es un proceso dinámico que consiste en un impulso que hacer tender al organismo hacia su fin.
- Según Freud, la pulsión tiene su origen en la excitación corporal (estado de tensión).
- Es una fuerza que ataca al organismo desde el interior y lo empuja a realizar ciertos actos susceptibles de provocar una descarga de excitación.
- Su fin es suprimir este estado de tensión que reina en la fuente pulsional; gracias al objeto la pulsión puede alcanzar su fin.
- La pulsión en sí misma carece de cualidad, y en cuanto a la vida psíquica se la considera como un índice de la exigencia de actividad que se le plantea a la mente.
Noción
de representante
Freud
plantea la noción de representante
(delegación), entendiendo por tal una especie de delegación enviada por lo
somático al psiquismo.
Esta
delegación fue formulada por dos maneras
distintas:
a. La
propia pulsión aparece como el representante psíquico de las excitaciones
provenientes del cuerpo.
b. La
pulsión se asimila al proceso de excitación somática y es representada en el
psiquismo por representantes de la pulsión que comprenden dos elementos:
1. El
representante representativo
2. El
quantum de afecto
1) El
representante representativo
El
representante representativo es el grupo de representaciones a las que se fija
la pulsión en el curso de la historia del sujeto, y por medio de los cuales se
inscribe el psiquismo, es decir, pasa tal cual al sistema inconsciente.
2) El
quantum de afecto
El
quantum de afecto es el factor cuantitativo que aparece como sustrato del
afecto vivido subjetivamente, y designa lo que permanece inalterable en las
diversas modificaciones del afecto.
Sinónimos
de este término son:
-
Fuerza pulsional,
-
Energía de catexis
-
Empuje de la pulsión o libido cuando la ´pulsión sexual es la
única que interviene.
El
concepto de quantum de afecto no es descriptivo sino metapsicológico.
La
pulsión, en tanto somática, se escapa a la acción directa de la represión
inconsciente, pero no puede nunca llegar a ser objeto de consciencia; sólo
puede serlo la idea que lo representa.
Si la
pulsión no se liga a una idea o si no se manifestara como un estado afectivo
nada podríamos saber de ella.
Estimulos pulsionales
En un pasaje de "Introducción al narcisismo" Freud ya intuía que la clasificación «dualista» de las pulsiones no fuera del todo válida.
Un concepto básico, por ahora bastante oscuro, pero del cual en psicología no podemos prescindir, es el de pulsión. Intentemos llenarlo de contenido desde diversos lados.
Estimulos pulsionales
En un pasaje de "Introducción al narcisismo" Freud ya intuía que la clasificación «dualista» de las pulsiones no fuera del todo válida.
Un concepto básico, por ahora bastante oscuro, pero del cual en psicología no podemos prescindir, es el de pulsión. Intentemos llenarlo de contenido desde diversos lados.
- del lado de la fisiología. Esta nos ha proporcionado el concepto del estímulo y el esquema del reflejo, de acuerdo con el cual un estímulo aportado al tejido vivo desde afuera es descargado hacia afuera mediante una acción.
- ¿Qué relación mantiene la «pulsión» con el «estímulo»?
- la pulsión sería un estímulo para lo psíquico.
- no hemos de equiparar pulsión y estímulo psíquico.
- para lo psíquico existen otros estímulos que los pulsionales.
- El estímulo pulsional: no proviene del mundo exterior, sino del interior del propio organismo. El estímulo opera de un solo golpe.
- La pulsión: no actúa como una fuerza de choque momentánea, sino siempre como una fuerza constante. Puesto que no ataca desde afuera, sino desde el interior del cuerpo, una huida de nada puede valer contra ella.
El
sistema nervioso es un aparato al que le está deparada la función de librarse
de los estímulos que le llegan, de rebajarlos al nivel mínimo posible; es un
aparato que, de ser posible, querría conservarse exento de todo estímulo.
atribuyamos al sistema nervioso el cometido de dominar los estímulos.
Los
estímulos exteriores plantean una única tarea, la de sustraerse de ellos, y
esto acontece mediante movimientos musculares de los que por último uno alcanza
la meta y después, por ser el adecuado al fin, se convierte en disposición
heredada.
Los estímulos pulsionales que se generan en el interior del organismo
no pueden tramitarse mediante ese mecanismo. Por eso plantean exigencias mucho
más elevadas al sistema nervioso y lo mueven a actividades complejas,
encadenadas entre sí, que modifican el mundo exterior lo suficiente para que
satisfaga a la fuente interior de estímulo. Tenemos derecho a inferir que
ellas, las pulsiones, y no los estímulos exteriores, son los genuinos motores
de los progresos que han llevado al sistema nervioso a su actual nivel de
desarrollo.
Freud define a la pulsión como la agencia
representante psíquica de una fuente de estímulosintrasomática en continuo fluir.
El destino de este elemento afectivo no es
menos importante para la represión. En efecto, ésta no tiene otro motivo ni
otro fin que la evitación del displacer. El destino puede ser variado; el
afecto puede persistir y desplazarse a otra representación, puede ser
transformado en su opuesto, es decir puede alterar su fin, puede ser vuelto
hacia la propia persona, reprimido o sublimado.
- En el trabajo “Lo inconsciente” de 1915 Freud considera a los representantes representativos no sólo como contenidos del inconsciente sino como constitutivos de éste.
En un
solo y mismo acto (represión primaria) la pulsión primaria se fija a un
representante y se constituye el inconsciente. “Tenemos razones para admitir
una represión primaria, una fase
primera de la represión consistente en que el representante psíquico
(representativo) ve negado el acceso a la consciencia. Con ello se produciría
una fijación, el representante
correspondiente perdura en forma inalterable y la pulsión queda ligada a él.
Diferencias
entre pulsión e instinto
Es
necesario diferenciar el concepto de pulsión (trieb), o impulsos instintivos,
del término instinto (instinkt).
Cuando
Freud habla de instintos es para calificar un comportamiento heredado, fijado
por la especie, prefijado por su desarrollo y adaptado a su objeto.
En su
“Diccionario de psicoanálisis” Laplanche y Pontalis, definen instinto como “esquema de comportamiento heredado, propio
de una especie animal, que varía poco de uno a otro individuo, se desarrolla
según una secuencia temporal poco susceptible de perturbarse y que parece
responder a una finalidad”.
Otra diferencia entre instinto y pulsión, es que
mientras la pulsión es definida como una fuente de estimulación endosomática y
continuo, y considerada como un índice de la exigencia de acción que se le
plantea a la mente con el fin de suprimir este estímulo orgánico, un instinto
en el sentido freudiano no parece tener la cualidad de una estimulación interna
continua, de plantearle exigencias a la mente y su fin parece estar más en la
autoconservación que en la supresión de un estímulo orgánico.
INSTINTO
a) Clásicamente, es el esquema de
comportamiento heredado, propio de una especie animal, que varía poco de un
individuo a otro, se desarrolla según una secuencia temporal poco susceptible
de perturbarse y que parece responder a una finalidad.
b) Término utilizado por algunos autores
psicoanalíticos franceses como traducción o equivalente del término freudiano Trieb, para lo cual, en una
terminología coherente, conviene recurrir al término francés ‘pulsión’ (Laplanche,
198).
Freud distingue instinto de pulsión no sólo
terminológicamente (instinkt y trieb) sino también conceptualmente, aunque no
haya hechos la diferencia en forma explícita o sistemática.
Laplanche insiste en la importancia de esta distinción, para no confundir la teoría freudiana de las pulsiones con las concepciones psicológicas del instinto animal (Laplanche, 198).
Laplanche insiste en la importancia de esta distinción, para no confundir la teoría freudiana de las pulsiones con las concepciones psicológicas del instinto animal (Laplanche, 198).
Las siguientes consideraciones nos
orientarán respecto de las diferencias:
1) Cuando Freud habla de instinto es para referirse a un comportamiento animal fijado por
la herencia, característico de la especie, preformado en su
desenvolvimiento y adaptado a su objeto (Laplanche, 324).
Freud dice que si existen formaciones psíquicas hereditarias, algo similar al instinto animal, el equivalente no lo ve en las pulsiones sino más bien en las fantasías originarias (Laplanche, 198).
Freud dice que si existen formaciones psíquicas hereditarias, algo similar al instinto animal, el equivalente no lo ve en las pulsiones sino más bien en las fantasías originarias (Laplanche, 198).
2) La idea freudiana de pulsión
desmantela la noción clásica de instinto, y ello en dos direcciones opuestas.
a) Por una parte, el concepto de ‘pulsión parcial’subraya la
idea de que la pulsión sexual existe al principio en estado “polimorfo” y
tiende sobretodo a suprimir la tensión a nivel de fuente corporal; que, en la
historia del sujeto, se liga a representantes que especifican el objeto y el
modo de satisfacción: el empuje interno, al principio indeterminado,
experimentará un destino que le confiere rasgos altamente individualizados.
b) Pero por otra parte, Freud en lugar de ver detrás de cada tipo de
actividad su correspondiente fuerza biológica, introduce el conjunto de las
manifestaciones pulsionales dentro de una gran oposición fundamental: entre
Hambre y Amor, y más tarde entre Amor y Discordia(Laplanche,
326), oposiciones que corresponden, respectivamente, a la primera y a la
segunda teoría de las pulsiones. En cambio el instinto no tiene porqué
reducirse a una sola oposición. Rycroft dice que no ninguna razón especial
para preferir una teoría dual a una múltiple. Incluso la etología postula al
menos siete instintos o pautas innatas de conducta (Rycroft, 69).
Fin de la pulsión
La
pulsión se da a conocer por sus fines.
El
fin de una pulsión es siempre una satisfacción, que sólo puede ser alcanzable
por la supresión del estado de estimulación de la fuente pulsional, el
apaciguamiento de una tensión provocada por la perentoriedad.
Aún
cuando el fin último de una pulsión es invariable puede haber diversos caminos
que conduzcan a él de manera que una pulsión coartada en su fin es un proceso
que avanza cierto espacio para la satisfacción de la pulsión, pero que
experimenta luego una inhibición o desviación y se enlaza a ellos una
satisfacción parcial.
El
fin de la pulsión remite al objeto.
Objeto de la pulsión
El
objeto de la pulsión es el medio por el cual puede ésta alcanzar satisfacción.
Es lo
más variable de la pulsión.
El
objeto es contingente.
Es
aquello “en lo cual” el fin se logra.
Poco
importa de la individualidad del objeto; basta que posee ciertos caracteres capaces
de permitir la acción satisfactoria y su realización, en sí mismo permanece
contingente.
El
objeto pulsional no es un objeto en el sentido de la teoría del conocimiento;
es el objeto para la pulsión y no el objeto perceptivo.
Puede
ser un objeto fantaseado, no es necesariamente una persona “total”. Puede ser
un objeto parcial (pene, pecho, excrementos) que tiene en común de ser real o
fantaseadamente separables.
Desarrollo
de la teoría pulsional
La
teoría de las pulsiones siempre fue dualista.
Podemos
distinguir en la obra freudiana cuatro fases principales en el desarrollo de la
teoría de las pulsiones:
Primera
fase: pulsiones sexuales y pulsiones del yo (1894-1911)
-
Las pulsiones sexuales
-
Las pulsiones de autoconservación
Segunda
fase: introducción del concepto de narcisismo (1911-1914)
Tercera
fase: pulsiones de dominio (1915-1920)
Cuarta fase:
pulsiones de vida y pulsiones de muerte (1920-1939)
Muchas gracias!! tu explicación me ayudó bastante para comprender estos temas, aunque sea de manera superficial.
ResponderEliminarMuy buena para ordenar un poco la teoría psicoanalítica que es muy compleja e interesante
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