lunes, 20 de abril de 2015

Kant



Historia de la Psicología
Idealismo
Manuel Kant
Image result for kant imagenesBreve Biografía
Filosofo alemán, nacido en Königsberg en 1724 y fallecido en 1804.
Era hijo de un maestro de ascendencia escocesa, recibió educación escolar desde 1732 hasta 1740 en el Collegium Fredericianum, y continuó sus estudios en la Universidad de su ciudad natal, en la cual a partir de 1746, se desempeñó como preceptor.
En 1755 fue docente privado y en 1770 recibió el cargo de profesor titular de Lógica y Metafísica de la Universidad de Königsberg. Permaneció siempre soltero y nunca salió de Prusia oriental.
Era delicado de salud, vivió consagrado por entero a su obra filosófica.
Entre sus principales obras se encuentran:
-      “Historia Universal de la Naturaleza y Teoría del Cielo” (data de 1755 y plantea una hipótesis luego renovada por Laplace, sobre el origen mecánico de nuestro sistema solar).

-      “Crítica de la razón pura”


-      “Prolegómenos a toda metafísica futura que pueda presentarse como ciencia”.
-      “Fundamentos de la metafísica de las costumbres”.

-      “Crítica del juicio”.


-      “La religión dentro de los límites de la mera razón”.

-      “Antropología en sentido pragmático”.


Su filosofía

a.   Formado en el racionalismo de Leibniz – Wolff y la lectura de Hume, lo impulsaron a una crítica de la razón.

b.   Convencido que la Metafísica no había obtenido los resultados seguros de otras ciencias, se propuso dilucidar si era posible aquella como ciencia.

c.   A partir de ahí se plantea resolver una cuestión previa: “Cómo es posible la ciencia, cuáles son sus fundamentes y cuáles son los límites del conocimiento”.

d.   Como frente al empirismo de Hume estaba la existencia de la Matemática y de la Física de Newton, con sus verdades demostrables. Esto llevó a Kant a un planteo a través de los juicios a priori, ya que lo al hombre se le presenta, es sólo un caos de sensaciones y la experiencia consiste en ponerlo en orden y unificarlo por medio de las formas a priori de la sensibilidad (Espacio y Tiempo); y el conocimiento es una síntesis trascendental de los fenómenos de las formas a “priori” del entendimiento (categorías).

Las categorías

Son condiciones a priori, para pensar lo incondicionado, que se condicionan con ellas.

El espacio y el tiempo

Son dos condiciones a priori para el entendimiento.

El conocimiento

Es el conocimiento el que hace o forma los objetos como tales.
El conocimiento no se rige por los objetos, sino al revés por el entendimiento, que es el legislador de la Naturaleza (idealismo trascendental).

La cosa

La cosa en sí es, pues, incognoscible.

La metafísica

La metafísica como conocimiento teórico, por razón pura, de realidades que trasciendan toda experiencia, es imposible.
Alma, Mundo y Dios, los tres temas principales de la metafísica tradicional, son ideas indemostrables e irrefutables por la ciencia.

Kant, aportes filosóficos

                       I.        Rechaza el argumento ontológico, pues el ser no es un predicado real sino trascendental, es una posición y por lo tanto la existencia de algo no puede deducirse de su concepto.

                     II.        La existencia de Dios y la Libertad e inmortalidad del alma es un postulado de la razón práctica que es anterior y superior a la teórica o especulativa (primado de la razón práctica).

                    III.        Kant cree en Dios.

                   IV.        Dios no es un objeto de conocimiento mediado, sino una exigencia de la conciencia moral.

                    V.        En su crítica de la razón práctica pura, Kant parte de un hecho cierto e indiscutible: “La conciencia del deber moral” y afirma que no cabe pensar nada, en el mundo o fuera de él, que pueda ser considerado sin limitación alguna como bueno, más que una voluntad pura.

                   VI.        Postula la libertad y la inmortalidad del alma.

                 VII.        La fe religiosa se funda en la moral.

                VIII.        La filosofía de Kant es en último término una metafísica del “ser humano”, una Antropología.
En síntesis, frente a las impresiones del contorno, la sensibilidad, pone el “espacio” y el “tiempo” que transforman dichas impresiones en fenómenos, los cuales aparecen ordenados espacial y temporalmente.
Dado este ordenamiento la “sensibilidad” coloca las “categorías” que transforman los puros fenómenos espacio-temporales en sustancias, esencias, unidades, posibilidades, etc., pero sin dejar de ser fenómenos, por eso para Kant, el “conocimiento es sintético”,  es decir es una síntesis de los datos materiales puros y de los elementos ordenados puestos por el sujeto; primero el espacio y tiempo y luego las categorías. “Todo aquello que sea una síntesis de estos factores no puede ser conocido”.
La facultad del hombre, que interviene en la elaboración de las impresiones y que las ubica en espacio y tiempo se llama “sensibilidad”. Por eso no se puede conocer el “mundo”, el “alma”, ni “Dios”, porque no son dados en la sensación. Sin embargo, sí se puede hablar de ellos, y eso es debido a que la razón realiza síntesis al infinito.
-      Cuando quiere unificar, en una idea, todas las experiencias, construye la idea del mundo.
-      Cuando quiere unificar todas las experiencias  internas, construye la idea del alma.
-      Cuando quiere unificar ambas, construye la idea de Dios.
La facultad que elabora estas ideas es la razón.

La ética de Kant se vincula, por otra parte, con su “filosofía  del estado” y de la “historia”.
El objeto de las leyes coercitivas del estado es el de cohonestar la libertad del uno con la del otro.
La finalidad ulterior de la evolución política es, en cambio, la de superar el mismo estado, transformándolo en una “comunidad de hombres libres”.
Cada hombre constituye, como personalidad libre, una finalidad en sí, y debe tratarse, conforme a este principio, como persona y no como cosa.
Su filosofía de la historia la basa Kant en la idea de una evolución hacia la libertad.
Aunque no se lo puede comprobar, desde la visión Kantiana la humanidad va progresando hacia la realización de este supremo fin moral.
La época del iluminismo y los comienzos de la revolución francesa eran, para Kant, los signos de que la humanidad había alcanzado su mayoría de edad y estaba madura para la autodeterminación.

Su Psicología

-      Kant somete a una dura crítica toda la metafísica tradicional, y en especial la psicología cosmología y teología racionales de Leibniz y Wolff.

-      La filosofía trascendental no sería otra cosa que la auto-observación psicológico-antropológica, la que debe distinguirse, a priori, del conocimiento metafísico.


-      Unos años después de su muerte, se publicaron “Las confesiones sobre la Psicología”, que pronunció en sus últimos años. Aquí encontramos:

a.   Distingue una psicología empírica y una psicología racional.

b.   Las clasifica y trata de un modo estrictamente sistemático todas las facultades separables empíricamente y los puntos de vista racionales.

c.   El resultado que esperaba de tal ciencia aparece, en sus consideraciones preliminares sobre la psicología empírica: “El conocimiento del hombre no se reduce al conocimiento del cuerpo, es ampliamente superior a ello”.

d.   En la segunda parte de la obra, pasa de los conceptos psicológicos genéricos permanentes, a los especiales, que deben ser valorados en ciertos hombres, o en grupos de ellos.

e.   Abandona el método analítico utilizado hasta entonces, en favor de una integración cuyo objeto son hombres o grupos humanos que puedan ser considerados y caracterizados como totalidades.

f.    En esta segunda parte se conduce tan sistemáticamente  como le fue posible. Según el grupo se considera lo siguiente:

 El carácter de la persona (natural, temperamento, carácter por antonomasia)
 El carácter del sexo
 El del pueblo
 El de la raza
 El del género humano

g.   Con esto Kant anticipa la división de la Psicología en general y diferencial y desarrolla una doctrina del carácter.

h.   Kant es importante en el desarrollo de la psicología, porque aplicó a la misma su crítica general de la ciencia.

-      En su obra “La Crítica de la Razón Pura”, demostró que el contenido de todo conocimiento proviene de la experiencia, de tal forma que todos los datos psicológicos empíricos son importantes.
-      La percepción del hombre está limitada a lo que aparece, a lo que se manifiesta.
-      Más allá de los meros datos de la apariencia, una ciencia de estos fenómenos psicológicos, debe “sintetizar los datos”.
-      La psicología empírica  se ocupa de los datos de nuestra experiencia interna.
-      La psicología racional, en cambio se ocupa a través de una comprensión de la naturaleza del alma, gracias al pensar, está más allá de la razón humana. Kant elimina así la psicología racional del dominio de las ciencias filosóficas o empíricas, al mismo tiempo que liga a la psicología empírica la suposición filosófica de sus condiciones a priori necesarias para el conocimiento.

En líneas generales, la filosofía de Kant, proporcionó a la psicología una gama de conocimientos, que impidió que la misma se convirtiera en un capítulo de la fisiología, en el cual se redujeran los fenómenos mentales a meros procesos cerebrales.
Kant le proporcionó a la psicología una nueva y poderosa doctrina filosófica.



viernes, 17 de abril de 2015

Hegel




 Historia de la Psicología

Idealismo


Image result for hegel imagenesGeorg Wilhelm Friedrich Hegel

Comentarios de su vida y obra

La Alemania  en que vivió Hegel fue el producto de uno de esos pocos momentos de equilibrio y de esplendor alcanzados por las sociedades humanas en su constante desarrollo.

No es casual que su época sea también la de Beetoven, Goethe, Schiller, Hölderlin, Novalis, Fichte, Schelling, Herder, Humboldt y otros muchos que representan el punto más alto a que llegaran en su tiempo tales manifestaciones del espíritu.

Esa Alemania del siglo XVIII es el único período que merece ser comparado con el siglo de Pericles en Grecia, ya que en ambas épocas se advierte esa misma armonía entre las fuerzas internas y externas, esa concordancia entre las necesidades y las posibilidades que permitió a sus hombres dar lo mejor de sí mismos y concretar una figura histórica digna de su natural grandeza.


Esa es la razón por la que muchos de sus creadores más lúcidos adoptaran a Grecia como ideal de sus aspiraciones vitales, culturales o políticas.

Hegel, nació en Stuttgart, Alemania, el 27 de agosto de 1770, su padre Georg Ludwig, era funcionario fiscal en la organización burocrática del ducado. 

El  ambiente familiar era severo y de metódicas costumbres. Tenía un hermano llamado Georg Ludwig y una hermana Christine Louise, con la cual sostuvo una entrañable relación. Su madre María Magdalena Fromm, le enseñó las primeras letras. A los cinco años de edad, ingresó a la escuela latina. Dos años más tarde tuvo sus primeras experiencias de tipo metafísico y ese sentimiento especulativo sobre el transcurso del tiempo no lo abandonaría ya en toda su vida. La primera de esas experiencias la vivió una tarde al regresar de la escuela. Acababa de dejar los libros sobre su cama y se hallaba inclinado sobre ellos. De pronto tuvo conciencia de que aquel instante no volvería.
En 1780 ingresa al colegio religioso Gymnasium Ilustre. Tres años más tarde, cuando ya tenía trece años, muere su madre. Esta temprana experiencia ante la muerte, fue un factor fundamental en la formación de su carácter, e incidiría más de una vez en sus elucubraciones intelectuales: la muerte y la reanudación de la vida serían conceptos básicos de su pensamiento.
En 1788 Hegel, recibe su diploma de estudios secundarios.
Obtiene una beca para hacer un seminario de Teología protestante en Tubinga. Esta etapa que significó para Hegel la amistad, la Revolución Francesa, el sentimiento religioso y la filosofía de Kant.
La disciplina del Seminario era monacal, rezaban en las comidas, vestían de negro, etc.
Le toca compartir su cuarto con Friederich Holderlin, de quien se hace amigo.
En esa época se incorpora también al seminario un joven que era casi un niño: Joseph Schelling (cinco años menor que ellos) con quien también inicia una profunda amistad.

En 1790 se graduó en filosofía, recibe el título de Magister Philosophiae.
Insensiblemente al pasar de los estudios de filosofía a teología, Hegel se abocó más a la problemática religiosa.

En 1793 es aprobado en la discusión de un tema de teología y recibe su diploma de Magister en Teología. Pero luego comprobó que no tenía vocación eclesiástica y que su fuerte no era la oratoria y desiste de convertirse en pastor y se decide por la enseñanza privada.

Un amigo de la familia le ofrece un puesto como preceptor en Berna en la casa del Capitán Von Steiger. Aquí encontró  tranquilidad para continuar sus estudios, bienestar económico y comodidad. Instruía a los dos hijos del matrimonio. Observó costumbres de la aristocracia de la cual en el futuro sabría sacar conclusiones sustanciales.
Aquí termina un trabajo que lleva el título de: “Religión Popular y Cristiana”.

Dice por ejemplo:

“Los cristianos han amontonado tal cúmulo de razones para reconfortarnos en la adversidad que en última instancia deberíamos sentirnos apesadumbrados por no perder un padre o una madre una vez por semana”.

Para los griegos la desgracia era la desgracia y el dolor siempre el dolor.

Su crítica corrosiva llegó hasta la figura de Cristo (aunque su simpatía por el Mesías se acrecentó con los años). Compara a Jesús con Sócrates con lo cual el primero queda en desventaja sobre el segundo.
“Sócrates no limitaba a doce el grupo de sus amigos, sino que todos eran bien recibidos, no pretendía dar sermones, sino iluminar a los hombres”.

Atribuye el nacimiento del cristianismo al surgimiento del individualismo y es consecuencia de la propiedad privada. Ésta ha pasado a ocupar el lugar del estado, el cual desaparece. Los individuos al no poder identificarse con algo que los sobrepase, entran en conflicto. Hace una crítica a los apóstoles que, en lugar de ensalzar la teoría práctica de la religión, ensalzan la adoración de éste. Se pregunta aquí si lo que busca el cristianismo es el perfeccionamiento del ser humano, cómo pudo crear una religión estatuaria basada en la autoridad.

Hegel enumera distintas circunstancias que contribuyeron a esta separación entre ley y moral y dogma:

a) una es la palabra de Jesús:

Hegel señala en qué medida en los actos de Jesús hay elementos autoritarios.

b) para demostrar que él era el Mesías (única forma de atraerlos) Jesús debió hacer lo siguiente:

 - apelar a los milagros, con los que fomentó el respeto hacia su propia persona.

c) la ignorancia de los apóstoles incapaces de comprender el mensaje, los volcó a la veneración personal del maestro.

d) la expansión de la comunidad cristiana:

- del espíritu de secta se pasa gradualmente a la organización eclesiástica por la imposibilidad de transmitir la esencia de un mensaje a las grandes masas y la facilidad que significa la difusión de dogmas autoritarios.

Holderlin le consigue otro trabajo de preceptor en la casa de un acaudalado banquero de Frankfurt.
En esa época escribe “El espíritu del Cristianismo y su destino”.

En ese año (1799) muere su padre, y aunque sus relaciones nunca fueron muy intensas se siente profundamente conmovido.

Su actividad literaria se interrumpió por uno o dos años.

Con la herencia de su padre decide dedicarse a la docencia. Consigue gracias a Schelling y a la ascendencia que este gozaba sobre Goethe, un puesto de privat dozent en la Universidad.
Las relaciones con Goethe fueron siempre respetuosas y cordiales. Lo ayudaba y admiraba y sin embargo, nunca entendió lo que Hegel decía.

Después de cada visita del joven profesor se quedaba perplejo y comentaba a sus allegados: “no comprendo de que me habla este muchacho”. Una vez le sugirió que le serviría de mucho el estudio de la retórica. Lo que sucedía era que Hegel había acuñado todo un sistema expresivo a fin de formular filosóficamente lo que Goethe había tratado de decir en forma literaria durante toda su vida.

Los cursos que dictó en la Universidad de Jena le sirvieron a Hegel para esbozar y empezar a escribir su pensamiento que se fue organizando en un sistema con el que ya entonces adquirió la forma tripartita que caracterizaría su sistema definitivo:

a- Lógica

b- Filosofía del espíritu

c- Filosofía de la naturaleza

En 1805 fue ascendido a Profesor extraordinario. En la reunión en que se festejaba este evento conoció a Christiana Fischer, de veintisiete años, hija de un mensajero de la corte. Comienzan una relación, ella queda embarazada (cuando él escribía los primeros capítulos de su fenomenología), y el 5 de febrero de 1807 nace su hijo Georg Ludwig Friederich.

La “Fenomenología del Espíritu” es uno de los libros más extraordinarios, más hermosos, lúcidos, incomprendidos que se haya escritos. La obra consta de seis partes:

1) Conciencia

2) Autoconciencia

3) La Razón

4) El espíritu

5) La religión

6) El saber absoluto

Se trata de una descripción de la psicología individual que se eleva desde la certidumbre sensible hasta la razón más elevada y que se convierte en una historia general de la experiencia humana, a través de sus diversos estados y etapas de cultura, hasta alcanzar su manifestación más elevada. Es como si alguien nos retratara el mundo con la visión de Heráclito, pero alguien que a su vez se halla incorporada a esa visión; Heráclito podía ver fríamente deslizarse las aguas del río, pero este observador se encuentra inmerso en las aguas del río, pero este observador se encuentra inmerso en las aguas y su figura y sus ojos se disuelven.

En el prólogo hace una rápida revisión del pensamiento filosófica anterior.

Luego hace Hegel su famosa descripción de la irrupción del mundo nuevo en que involucra a la vez a la Revolución Francesa, Napoleón, la instauración de las monarquías constitucionales y su propia filosofía y que podría aplicarse en cada cambio radical de la humanidad, creo que vale la pena transcribirlo íntegramente, sobre todo como una introducción a su estilo:

“No es difícil darse cuenta, por otra parte, de que vivimos en tiempos de gestación de transición hacia una nueva época. El espíritu ha roto con el mundo anterior de su ser allí, y de su representación, y se dispone a hundir todo en el pasado, dándose a la tarea de su propia transformación. El espíritu por cierto nunca permanece quieto, sino que se halla siempre en un movimiento incesantemente progresivo. Pero, así como en el niño, tras un prolongado periodo de silenciosa nutrición, el primer aliento rompe de pronto la gradualidad del proceso, puramente acumulativo, con un salto cualitativo, y el niño nace, así también el espíritu que se forma va madurando lenta y calladamente hacia la nueva figura, va desprendiéndose, una partícula tras otra, de la estructura de su mundo anterior, y los estremecimientos de este mundo se anuncian tan sólo por medio de síntomas aislados, la frivolidad y el tedio que se apoderan de lo existente y vago presentimiento de lo desconocido son los signos premonitorios de que algo se avecina…”

En el apartado en que analiza la conciencia, muestra cómo la certeza sensible es incapaz de posesionarse de lo verdadero, pues niega las cosas para sustituirlas por un universal. Y realiza uno de sus descubrimientos capitales: “La conciencia en su aprehensión al mismo tiempo se refleja dentro de sí. La autoconciencia resulta de este modo la verdadera realidad pues el mundo es su realización”. “El sujeto es la absoluta negatividad”, en tanto el hombre no se reconozca en las cosas, vivirá “extrañado en ellas”.

Nace así en Hegel el concepto de “enajenación”, que va a ser tan importante para sus continuadores.
El problema se presenta cuando los hombres se enfrentan, cuando una autoconciencia se halla ante otra autoconciencia. La autoconciencia, es en sí y para sí sólo e cuanto es para otra autoconciencia, esto es, en cuanto es reconocida. La lucha que se establece entre dos o más conciencias que se enfrentan ofreció a Hegel la oportunidad de llevar a cabo uno de los más fecundos y penetrantes análisis que haya podido realizar la filosofía.

La enajenación consiste en la capacidad del sujeto de exteriorizarse “fuera de sí” y retornar nuevamente a sí mismo de una manera más rica y superior.
En la visión pre-hegeliana del sujeto, esto se concebía como una realidad fija y unitaria que mantenía determinadas relaciones con el mundo exterior. Pero se ignoraba la posibilidad del sujeto de “duplicarse”, de devenir en “otro” que sí mismo, de perderse en el mundo para recuperarse a través de él. Esta duplicación o enajenación del sujeto también puede identificarse con el concepto de objetivación: y a través de éste la veremos más claramente aún.

Antes de Hegel concibe el tercer elemento (el de la objetivación), mediante el cual la pareja sujeto-objeto cambia de sentido de una manera radical. El sujeto no está “meramente enfrentado con el universo objetivo que lo rodea. El sujeto posee ahora la capacidad de hacerse objetivo, de objetivarse en sus productos, de contemplarse a sí mismo en las obras que ha realizado, por ejemplo, el arte que trata de traducir la idea del sujeto, es decir al esforzarse por penetrar la materia y orientarse así hacia la escultura. Así el hombre se mundaniza y a la vez el mundo se humaniza (se subjetiviza).

Con respecto a la dialéctica del amo y del esclavo, Hegel sostiene que:

Entre ellos el enfrentamiento es a vida o muerte.

Estos dos momentos de las relaciones humanas son como dos figuras contrapuestas de la conciencia, una es la conciencia independiente cuya esencia es el ser-para-sí, la otra la conciencia dependiente que tiene por esencia el ser-para-otro.

Ser-para-sí: es el señor

Ser-para-otro: es el siervo

Pero la relación se invierta, la verdad de la conciencia independiente resulta a final de cuentas la conciencia servil y ésta en cambio, repelida contra sí misma, se constituye en verdadera independencia.

Hegel muere el 14 de noviembre de 1831 de cólera. Tenía 61 años.


miércoles, 15 de abril de 2015

Herbart



Historia de la Psicología


Johan Friedrich Herbart


Comentarios de su vida y obra


Herbart, fue un psicólogo, filósofo idealista alemán nacido en 1776. Murió en 1841.
Herbart insistía en que era posible tomar a la metafísica como base para la psicología. 
Es así como se revela la influencia de Kant en Herbart, quien entiende que la experiencia es la base de todo conocimiento verdadero, aunque tomando a la experiencia, incluyendo a agentes unificadores e indestructibles.
De lo que expresa en la doctrina sobre lo permanente que está detrás de los fenómenos y sobre el origen interno de los elementos de la conciencia.

Coincide con Fries, en su inclinación hacia la antropología, su interés es fundamentalmente psicológico y finalmente sus posturas metafísicas resultan superfluas.
El análisis que es el método de la ciencia, es aceptado por Herbart, luego, una unidad compleja de actividades que llamamos “yo” y por último el transmisor de las actividades, el alma como el “real” fundamental.

Nos dice que, metafísicamente debemos explicar el alma, pero afirma que el origen del alma es desconocido, y no puede ser objeto ni de la psicología teórica ni empírica; y en que en consecuencia, es mediante la psicología que podemos conocer al Yo y sus actividades. Y como ciencia no conoce sino los fenómenos.

Poseía un gran conocimiento de toda la filosofía, que le dio significativa capacidad para comprender a la psicología especialmente como ciencia natural y como filosofía del espíritu.
Si partimos de los fenómenos, decía Herbart, podría ser posible probar la realidad y la naturaleza del alma, y en esto consiste la verdadera metafísica de la psicología. Es decir, partir de los fenómenos del alma, y no del alma misma.

Podríamos pensar que este autor trató de hacer una psicología igual que Kant, éste había tratado de excluir el alma del círculo de los fenómenos. Herbart, no avanzó algo más en este terreno, las facultades cedieron su lugar a una infinita cantidad de “ideas” o actividades independientes.

Alma

Se entiende el “alma” como dato real, todo su contenido, toma el sentido de ideas persistentes, y estas ideas se tratan como elementos primarios de la vida psíquica.
Es fácil comprender así, las innumerables críticas que tuvo esta teoría, por ejemplo dice Lotze lo siguiente: “Según esta psicología, si el alma estuvo alguna vez en actividad, no lo estuvo sino una sola vez. Se defendió de los estímulos exteriores, produciendo las sensaciones simples; pero a partir de ese momento, se hace pasiva y permite que sus estados internos dominen sin interferencia toda su vida”.

Herbart tomando a las ciencias naturales como orientación, intenta reducir la conciencia a elementos simples y sus combinaciones, es de la estática y de la dinámica de la mente de lo que el habla, y culmina finalmente en la idea de una psicología matemática en donde se puede hacer caso omiso del alma.

Pero por el contrario, toda su psicología se desprende de que la doctrina de que cada elemento aislado es una actividad del alma.
Con todo esto, este autor, adopta una posición intermedia, por un lado la consideración del alma hace en psicología metafísica, y por otro la negativa de una psicología experimental. En consecuencia piensa que la psicología puede convertirse en una ciencia exacta, inventando sus propias fórmulas matemáticas. Método que no  prosperó demasiado, pero que sirvió de inspiración, por ejemplo a Weber y Fechner para el desarrollo de su ley.

Hay un hecho importante que motivó a Herbart a comenzar el desarrollo de su teoría: es que los fenómenos fluyen continuamente, es decir, lo que caracteriza a la conciencia es el permanente cambio; aunque tratemos de retener una representación, se nos escapa rápidamente.

Pero volviendo al punto de partida de este proceso, digamos que la única cualidad activa adjudicada al alma es la tendencia a conservarse a sí misma, pero sólo en casos particulares hay tendencia a la auto-conservación.

Nuestra experiencia está constituida por una alteración objetiva y una reacción subjetiva.

La postura realista e idealista.

Herbart tomó de los psicólogos ingleses la doctrina de que no existen las ideas innatas, del mismo origen surgió la idea de que la variedad de los estados internos se debe directamente a la variedad de las condiciones externas, pero se alejó de esto al hacer de la unidad del alma su base fundamental, y evitar así la necesidad de encontrar algún vínculo para las ideas.

Después de este desarrollo, Herbart se ocupa en desarrollar las leyes de la acción mental. En cada acto de auto-conservación se utiliza una cantidad determinada de energía, es esta energía lo que se convierte en una presentación consciente. Si luego aparece otra alteración, la cantidad de energía se divide, es decir, lo que gana la segunda, la primera lo pierde y por lo tanto, cuando la segunda llega a la conciencia, la primera desaparece.

Este principio explica el movimiento constante y su constante auto-conservación, ya que ninguna presentación desaparece totalmente, o solo llega a convertirse en un factor insignificante, hasta que en determinado momento, por el aumento de tensión la energía se incrementa y llega al campo de la conciencia.
Herbart ideó fórmulas matemáticas para explicar los aumentos y descensos de tensión, pero todas son igualmente metáforas. Pero de la única manera que se utiliza la teoría numérica, es para reducir las diferencias de cualidad a mediciones cuantitativas; sin embargo la diferencia fundamental en que una presentación se ve desplazada por otra, reside en su diferencia de significado. Es probable que sea real que experimentemos una sensación de tensión al pensar a la vez que un objeto es corto y largo pero la tensión no es una medida de la energía de largo y corto, en cuanto a ideas. Una ley de tal magnitud correspondería a la sensación.

Describe cada operación mental como algo doble:

 Toda presentación (función) es a la vez un contenido presentado y
 una actividad que presenta.
Cuando estos contenidos están en conflicto las actividades son opuestas.

Clasifica las presentaciones en:

- Semejantes: se fusionan unas con otras y se refuerzan.
- Dispares: (por ejemplo la vista y el tacto), se unen pero no se fusionan.
- Contrarias: son las que se encuentran en conflicto.

El estado total de la mente queda determinado por los grados de actividad que pertenecen a cada elemento o presentación.
“Los elementos a,b,c,d,… serán claros u oscuros de acuerdo con sus respectivas cualidades, y habrá entre ellos actividades diferentes que pueden medirse como grados de distancia a partir del punto en que se hacen insignificantes”. Este punto de actividad mínima se llama umbral de la conciencia; por debajo del umbral los contenidos existen en forma o con una actividad no mensurable; no han desaparecido y continúan afectando a la conciencia; no son inconscientes, sino subconscientes (están por debajo).

Aquí aparece una nueva diferencia: cuando los contenidos de la mente logran un equilibrio existe una condición estática, que podría continuar si no aparecieran nuevos cambios, pero los objetos del mundo exterior penetran continuamente, alteran continuamente el equilibrio que tiende a establecerse por sí mismo en la conciencia, existen entonces, dos tipos de umbrales: uno estático y otro dinámico.

Si una presentación ha franqueado una etapa de conflicto y es vencida, queda por debajo del umbral estático y es lo mismo que estuviera muerta, y por el contrario, si su energía no está agotada, se puede afirmar que está por debajo del umbral dinámico.
Entonces, en síntesis, las presentaciones descendentes están agotadas, las ascendentes poseen la energía intacta.

La concepción de Herbart, su explicación de los estados conscientes en función de los contenidos que se encuentran más allá del campo de la conciencia, al igual que su concepción de la inhibición, hace de este autor uno de los más grandes precursores de la psicología profunda.

Bajo la influencia de Leibniz, Herbart aborda el tema de la apercepción. En esta autor este término abarca dos procesos según sea el elemento apercibido un derivado del exterior y otro del interior. El proceso tiene el mismo carácter según de dónde derive; es decir en ambos casos, un nuevo elemento se incorpora al cuero de las presentaciones.

Cuando el nuevo elemento llega desde afuera, el proceso comienza con una afección sensorial, que al principio conforma un hecho en la conciencia; la apercepción lo transforma en una parte de la conciencia, porque el estímulo sensorial moviliza la acción del yo como conjunto de presentaciones, conjunto con el que el nuevo elemento debe fusionarse para no desaparecer.

En síntesis, es forma de asociación, doctrina de asociación de ideas, tal como la entiende la escuela inglesa, que está caracterizada por la afirmación de ideas espontaneas que representa una actividad no reconocida en la fórmula común del asociacionismo.

El término conciencia aquí está utilizado en dos sentidos:

- En un sentido amplio incluye todos los hechos psíquicos.

- En un sentido estrecho, muestra lo que uno sabe que está contenido en la conciencia. “Uno no se percata de ningún hecho psíquico, hasta el momento de su aparición; la experiencia revela que algunos hechos psíquicos permanecen latentes hasta que sea el momento oportuno o de otra manera, hasta que se hagan conscientes.

Por otra parte, en la consciencia existen en un mismo tiempo, más hechos que pueden ser registrados mediante la observación.

De  esto surgen distintos aspectos:

1) algunos componentes de la consciencia existen con margen vago.

2) la consciencia aperceptiva equivale a la atención.

3) apercepción es la percepción, lo cual significa el sentido interno así como la sensación es el sentido externo.

Además la atención se reduce a la actividad de los conjuntos apercipientes, ese es el sentido de la actividad interna de la mente cuando está en atención.

El análisis de la atención separa:

a- la actividad de los estados mentales existentes

b- el hecho de que la apercepción aumenta y desarrolla el contenido de la presentación así reforzada.

En todo el sistema de Herbart, aparecen interactuando los elementos; casos como el sentimiento, el deseo y la volición.
El placer y el dolor son concomitantes de la lucha entre las presentaciones; cuando la combinación de fuerzas, excede las exigencias, existe un sentimiento de placer; la tensión entre las presentaciones es una fuente de dolor.

“El deseo y la volición como no son facultades precisas, se reducen a las acciones de la presentación aunque de carácter opuesto logra un predominio acompañado de sentimientos, conforma  un deseo. Si la acción es posible, el deseo se convierte en volición”.

Herbart concibe el proceso de la apercepción como el rasgo esencial del crecimiento y desarrollo mental, y dice que aunque el alma sea un postulado metafísico, no es dato psicológico, todo lo que nos es dado es la suma de presentaciones que conforma lo que llamamos “yo”.

Si la palabra “yo” es usada por ejemplo en yo quiero, yo siento, etc., tiene así una significación precisa, y se evita por lo tanto caer en una psicología metafísica y se convierte en una psicología trascendental, ya que camia, crece, se mueve, etc.

“La psicología –dice Herbart-, seguirá incompleta mientras considere al hombre como un individuo aislado”.

Esto parecería la elaboración de una psicología social que no llegó a ser tal, y se quedó en el idealismo empirista, aunque muy importante, porque ejerció gran influencia sobre muchas exposiciones psicológicas posteriores.


lunes, 13 de abril de 2015

Schopenhauer



Historia de la Psicología

Arturo Schopenhauer

Breve Biografía
Resultado de imágenes para imagenes SchopenhauerFilósofo alemán nacido en Danzig en 1788. 

Su madre era escritora, autora de novelas y narraciones de viajes, y su padre era comerciante. 

Era una familia de alta posición económica, que deseaba que su hijo siguiera sus pasos en el área comercial. 

Recién con la muerte de su padre, Schopenhauer pudo ingresar a la Universidad de Gotinga para seguir lo que él consideró su verdadera vocación.
Su obra principal “El mundo como voluntad y representación” de 1819, tardó varios años en ser apreciada y valorada.
En 1820 fue docente en la Universidad de Berlín, pero ante la poca concurrencia de alumnos, decidió renunciar y planificó un viaje por Italia, pasando luego a Munich y a Dresde, y regresó a Berlín en 1825, ciudad en la cual va a vivir hasta 1831, año en que debe abandonarla debido a la peste que azotaba a la ciudad. Se dirigió a Francfort, donde residió hasta su muerte en 1860.

Aportes
1.   Combatió con apasionamiento la filosofía de Hegel.
2.   Admiró y tradujo a Baltasar Gracian.
3.   Su planteamiento filosófico parte de Kant y asimila el pensamiento hindú, en particular el budismo.
4.   Su pensamiento filosófico, es en el fondo la expresión de su genial personalidad, de naturaleza sordamente impulsiva e insaciable, de sensibilidad aguda, con temperamento de pensador, de artista, vigorosa individualidad y agresivo pesimismo.
5.   Sus obras comenzaron a alcanzar gran popularidad desde 1850.
6.   Fue admirado por Ricardo Wagner y por Nietzsche (al principio).

Algunas de sus obras son:
“El mundo como voluntad y representación”
“La cuádruple raíz del principio de razón suficiente”
“Sobre la voluntad en la naturaleza”
“El fundamente de la moral”
“Los dolores del mundo”
“Sobre las mujeres”
“Aforismos sobre la sabiduría de la vida y sobre la muerte”

Su pensamiento acerca de la Filosofía y la Psicología
La convicción básica de Schopenhauer es que el mundo que nos rodea y del cual se ocupan las ciencias físico-naturales, no es sino el producto de la actividad representativa del intelecto humano, ayudado por los órganos de los sentidos.
Las ciencias han enseñado el carácter subjetivo de las cualidades sensibles.
Kant demostró lo mismo con respecto al espacio y al tiempo.
En base a esta interpretación subjetiva de espacio y tiempo, que los pone en analogía con los colores y sonidos.
Schopenhauer se empeño en colocar la  gnoseología de Kant sobre bases fisiológicas.
De las doce categorías de Kant, considera indispensable sólo una: la de la causalidad, que constituye al lado del espacio y del tiempo, el tercer elemento formal básico del mundo físico.
La inseparabilidad de dicho mundo de las nociones de espacio y tiempo, tiene como consecuencia que resulta imposible imaginar la “realidad objetiva” sino como materia ubicada en el espacio. Por esta razón, toda consideración científica del universo debe ser necesariamente materialista, pero el materialismo se encuentra limitado al mundo fenoménico, que nunca puede ser otra cosa que el objeto que se presenta como tal a algún sujeto.
El ser humano
Hay un solo ente que aparece en las vivencias de dos maneras diferentes:
-unas veces como objeto entre los demás
-otras veces como algo enteramente diferente de todo lo que hay en el mundo
El cuerpo tiene su lugar en el espacio y en el tiempo y se encuentra sometido a las mismas “leyes causales” que cualquier otro objeto.
La conciencia le dice al hombre que posee una voluntad, que está fuera del espacio y del tiempo, y libre de las formas y categorías que rigen el mundo fenoménico, la “voluntad” no puede pertenecer a éste, sino debe ser según Schopenhauer, un numenon, una cosa en sí.
Este “numenon” no puede ser reconocido en forma directa, sino en la conciencia, pero por analogía, parece justificado admitir que, como detrás del ser fenoménico se halla, como “cosa en sí”, la voluntad y detrás de los demás entes del mundo empírico hay voluntades parecidas.
Por ello el “numenon” del mundo está dado, por la “voluntad” que constituye así el otro aspecto del mundo, opuesto a su apariencia representativa o fenoménica.
Es esta antítesis que encuentra su expresión en el título que dio Schopenhauer a su obra principal: “El mundo como voluntad y representación”.
La interpretación científica del mundo que explica sus objetos en forma causal y formula leyes a que los mismos obedecen, no atañe a dicha voluntad universal.
Ciertos contactos entre las ciencias físico-naturales y la metafísica de la voluntad son, no obstante, inevitables.
Es bien conocida la tendencia de la física clásica de explicar el comportamiento de sus objetos en base a la acción de fuerzas. De estas mismas la física no se ocupa, sino solamente de sus manifestaciones en el mundo sensible, sustituyendo en todo caso concreto, las fuerzas actuales por las leyes formales que rigen el comportamiento empírico de los cuerpos.
Pero si ante la noción de fuerza se replantea el significado de la misma, no se podrá decir sino que la fuerza es una cosa análoga a lo que se conoce vivencialmente como voluntad.
Entre las fuerzas del mundo inorgánico y la voluntad consciente se encuentra el “impulso orgánico” que se pone de manifiesto en las plantas y animales, imprimiendo a sus reacciones su carácter teleológico.
 El estómago y el intestino constituyen las encarnaciones del instinto de nutrición y los órganos genitales, las del instinto procreativo. La estructura apropiada de estos órganos debe interpretarse como expresión y no como efecto de los instintos respectivos. A los órganos del instinto de conservación pertenecen también los sentidos y el cerebro, y con él, el intelecto, la conciencia, el raciocinio causal y hasta las ciencias, que establecen las leyes del mundo físico, para poder dominarlo en beneficio del hombre.
La conciencia, la intuición y el intelecto son órganos de la voluntad y no al contrario.
La voluntad
La voluntad ciega del cosmos alcanza conciencia de sí misma recién en el hombre.
Es también la voluntad la que puede plantear la cuestión: “Si la vida vale la pena de ser vivida”. Esta cuestión puede formularse también, preguntando si las satisfacciones y placeres de la vida son suficientes para hacer de ella un objeto deseable o bien, si la misma constituye un camino ascendente y continuo hacia algún fin supremo y valioso. Según Schopenhauer la contestación que debe darse a una y otra de estas cuestiones es “negativa”.
La voluntad no tiene ningún objeto fuera de sí misma.
El progreso
Un verdadero progreso, por lo tanto, no puede haber y todo es una eterna repetición, con innumerables variaciones sin interés. Esto es, tanto con respecto a la vida individual como a la de los pueblos. En esta insistencia en la insensatez de la historia se diferencia Schopenhauer, más que en cualquier otro punto de Fichte y de Hegel, cuya filosofía descansa primordialmente en la idea del progreso.
La felicidad
En lo referido a la felicidad, se debe tener en cuenta que la esencia de la vida humana es la voluntad y que esta se encuentra necesariamente en un estado permanente de aspiración y anhelo. Aspirar a algo, equivale, sin embargo a sentir que algo “falta”, que la felicidad no es completa. Frente a este descontento casi perpetuo, están “los breves instantes de satisfacción” que señala algún objeto alcanzado y que generalmente ceden su lugar casi enseguida a algún nuevo deseo, o bien a una sensación de vacío y de tedio mortal, en que lo único que se anhela es llevar el tiempo de alguna manera.
Las aspiraciones dirigidas hacia el mantenimiento de la vida y hacia la felicidad, queda, necesariamente sin cumplirse, la muerte es el fin inevitable y, como no podemos vivir sin desear algo, jamás podremos llegar a estar del todo contentos. Alimentos, amor, seguridad, son los pocos objetos fundamentales que persiguen tanto el hombre como los animales. Entre el hombre y el animal no existen diferencias esenciales. Pero el hombre piensa en el futuro y es menos capaz de disfrutar el presente, porque lo agitan continuamente sus esperanzas y temores y más que nada el miedo de morir, que lo induce a filosofar y crear religiones.
La vida del hombre
La vida del hombre es también más complicada que la de los animales; para alcanzar su felicidad, se rodea de innumerables objetos, que le encierran en un laberinto de “valores aparentes” y lo inducen a acumular riquezas o conseguir fama y gloria. Con todo esto, sin embargo, la vida humana no resulta ni más significativa que la de los animales, sino, por el contrario, más torturada y “sin sentido”. Mirado como fenómeno colectivo, la vida del hombre es “una tragedia” por ser objeto inalcanzable, mientras, mirada individualmente, parece una farsa, por afán ridículo con que se corre tras los valores aparentes.
Hay una sola manera de que el hombre pueda librarse del suplicio de la vida, que consiste en poner término a aquel continuo querer y desear que constituye su esencia y condiciona el terno malestar que significa.
Por momentos el hombre puede hacer callar su voluntad, entregándose a la contemplación pura y desinteresada del algún objeto de arte, cuya belleza lo libra de las pasiones y anhelos.
La contemplación y creación artística presume también una especie de conocimiento, pero no un conocimiento lógico y conceptual, sino una comprensión intuitiva  de los prototipos de las ideas platónicas.
Los antagonismos entre las fuerzas de atracción y repulsión de la naturaleza física, toda forma vegetal, animal o humana, llena de vida las luchas condicionadas por los sentimientos y afectos entre los hombres, son manifestaciones diversas de la voluntad cósmica y la tarea de las artes, de la arquitectura, de la plástica y de la poesía consiste en representarlas como tales. Solamente la música no constituye una representación de ideas, sino es una expresión inmediata de la voluntad cósmica misma.
Lo que mediante las artes puede ser alcanzado temporariamente, puede conseguirse, de manera permanente y definitiva, suspendiendo o negando la voluntad de vivir. Esa negación de la voluntad de vivir no significa el suicidio, que aniquila solamente la vida individual y no la esencia misma de la voluntad, sino equivale al abandono voluntario de los bienes mundanos y a la superación del egoísmo mediante la compasión, como lo postulan Cristo y Buda. Y aquí, en el terreno ético, se pone en evidencia el segundo aspecto importante en la filosofía de Schopenhauer, en que éste se aleja del pensamiento de Kant, la moral para Kant es rígidamente racional; su imperativo categórico nada tiene que ver con los sentimientos humanos de piedad, simpatía o consideración. A esta ética fría, casi inhumana, Schopenhauer opone la del sentimiento y la de la solidaridad fraternal entre los hombres. El sufrimiento del prójimo hace sufrir al hombre, y es este un hecho psicológico fundamental del cual derivan todos los postulados de la filosofía moral.
Lo que separa a Schopenhauer de Kant y de los demás filósofos es el marcado irracionalismo de su “filosofía voluntarista”. Por tal razón su metafísica está sujeta, más que cualquier otra, a las consideraciones negativas que había hecho Kant acerca de la imposibilidad lógica de toda metafísica.
Algunos aspectos de la filosofía de Schopenhauer fueron retomados y replanteados más tarde por Nietzche, E.V. Hartmann y Bergson entre otros.



viernes, 10 de abril de 2015

Idealismo




Historia de la Psicología
Idealismo, Espiritualismo, Materialismo
Idealismo
La diversidad de formas que puede tomar y ha tomado el idealismo, y la ambigüedad de los términos empleados por los filósofos encuadrados en esta postura, para explicar la esencia de sus doctrinas (idea, pensamiento, conciencia, espíritu, sujeto, etc.) hacen muy difícil, dar una definición general del mismo que sea completa y precisa.
Definiciones
Una de las posibilidades es entender por idealismo a la postura filosófica que consiste en reducir toda existencia al pensamiento, en su más amplio sentido.
También se le puede dar una significación más amplia, diciendo que idealismo comprende toda filosofía no materialista, no sólo el espiritualismo, sino también el sensualismo e incluso al agnosticismo. Pero no se puede entender estrictamente al idealismo como lo opuesto al materialismo, sino al realismo, principalmente si se lo enfoca desde un sentido filosófico moderno.
Hay dos formas fundamentales de idealismo
-Idealismo epistemológico
Consiste en negar que haya objetos de conocimiento trascendentes a los pensamientos (en sentido lógico); según esta postura son los pensamientos los que fundan, cran o forman sus objetos; si afirmamos que existe un objeto cualquiera al margen, más allá de todo pensamiento, por el mismo hecho de afirmarlo, ese objeto es ya el contenido del pensamiento, tiene ya la “forma” de un pensamiento; es decir que hay o puede haber, objetos independientes de todo pensamiento, es contradecirse.
-Idealismo metafísico
La segunda formulación consiste en negar que el mundo exterior tenga una existencia independiente del yo; según este idealismo, la conciencia o el espíritu individual no puede trascender sus propios límites y salir fuera de sí misma; por lo tanto, todas las cosas que percibe no son más que ideas o representaciones suyas.
Sus orígenes
Si se desea indagar las raíces del pensamiento idealista, ellas se encontrarán en la filosofía griega.
El pensamiento de Platón puede considerarse en cierto modo como idealista, pero ajustándose estrictamente a la terminología moderna, su pensamiento es realista, pues afirma que las ideas son realidades metafísicas independientes de la conciencia.
El idealismo moderno
Lo que caracteriza al idealismo moderno y lo diferencia del escepticismo, es que la crisis de la creencia de la realidad de las cosas y de la verdad y la crítica del conocimiento, se resuelven en una afirmación de lo que aparece como indubitable, inmediato y seguro, y en lo cual se pone el principio o fundamento de todo lo demás: la evidencia interior, la conciencia, el propio sujeto que piensa, percibe, conoce; la trascendencia, la explicación y justificación de la realidad exterior se convierte en máximo problema de la Filosofía.
En este sentido el fundador del Idealismo fue Descartes, aunque con cierta inconsecuencia filosófica, admitió en definitiva que existe un mundo exterior.
La forma más elaborada, sistemática y completa es la del idealismo alemán (Kant, Fichte, Schelling, Hegel) que influyó decisivamente en Shopenhauer y en la mayor parte de la filosofía idealista posterior. Es de destacar que el vocablo “espíritu” fue uno de los utilizados por los idealistas alemanes.
La crítica que realizan los materialistas, es que el idealismo está estrechamente ligado con la religión y conduce, manifiestamente o no, a la idea de Dios. Pero más allá de toda crítica, valedera o no, el idealismo abrió un nuevo camino en el pensamiento del hombre. Un nuevo modo de pensar que influirá notoriamente en la Psicología.