martes, 17 de febrero de 2015


Algunas postulaciones del conductismo:


La vieja y la nueva psicología en oposición

Dos criterios distintos imperan aún en el pensamiento psicológico norteamericano:

-    la psicología introspectiva o subjetivista
-    y el conductismo o psicología objetiva.


1. Psicología introspectiva:

Hasta el advenimiento del conductismo, en 1912, la psicología introspectiva dominaba totalmente la vida psicológica de la universidad norteamericana.

Representantes:

Los más destacados representantes de la psicología introspectiva en la primera década del siglo veinte, fueron:

-    E.B. Titchener, de Cornell
-    William James, de Harvard.

La muerte de James en 1910 y la de Titchener en 1927, dejaron a la psicología introspectiva huérfana de un verdadero guía espiritual.


Si bien la psicología de Titchener difiere en muchos puntos de la de William James, los supuestos fundamentales son idénticos.
En primer lugar, los dos eran de origen germánico.
En segundo lugar, y esto es lo más importante, ambos proclamaban que es la conciencia la materia de estudio de la psicología.

2. Conductismo:

El conductismo sostiene, que es la conducta del ser humano el objeto de la psicología.
Afirma que el concepto de conciencia no es preciso, ni siquiera utilizable.
Habiendo recibido una formación experimentalista, el conductista entiende, además, que la creencia de que existe la conciencia es remontarse a los antiguos días de la superstición y la magia. Pero, sin embargo, no obstante su progreso, la gran masa del pueblo ni aún hoy se ha distanciado mucho de la barbarie: quiere creer en la magia.

 La concepción mágica en la historia según los conductistas:

El hombre salvaje cree que los encantamientos pueden traer lluvias, buenas cosechas, abundante caza; que un hechicero enemigo, es capaz de provocar la desgracia de un individuo o de toda una tribu; que si un enemigo logra unirse obtener un trozo de uña o de un mechón de cabello de otra persona, podrá embrujarla y gobernarla. Casi todas las épocas poseyeron su propia magia  y su propio mago. La magia jamás perece. Es casi increíble hasta qué punto la mayoría de nosotros está influida por un fondo salvaje. Pocos se libran de esa influencia. 

Wundt:

Es indiscutible que, en 1879, Wundt, -el verdadero padre de la psicología experimental-, quería una psicología científica: 
·        Se desenvolvió en medio de una filosofía dualista del tipo más pronunciado. 
·        No pudo discriminar con claridad el camino de la solución del problema mente–cuerpo. 
·        Su psicología, que ha regido soberana hasta nuestros días, es necesariamente de transacción. 
·        Sustituyó el término alma por el de conciencia. 
·        La conciencia no es tan completamente inobservable como el alma; la observamos al atisbarla de improviso y, como quien diría, al sorprendería desprevenida (introspección).


Wundt tuvo enorme cantidad de discípulos, hacia 1890 era corriente estudiar en Leipzig psicología experimental con Wundt. De ahí regresaron los que habrían de fundar los laboratorios de la Universidad de John Hopkins, las Universidades de Pennsylvania, Columbia, Clark y Cornell. Todos venían equipados para luchar con esa cosa esquiva (casi tan esquiva como el alma) llamada conciencia.

Para demostrar lo anticientífico del concepto básico de esta gran escuela de psicología germano–americana, basta fijarse un momento en la definición de psicología que formuló William James:
“La psicología es la descripción y explicación de los estados de conciencia en cuanto tales”.

Partiendo de una definición que supone lo que pretende demostrar, salva su dificultad con un argumentum ad hominem.
Conciencia; ¡oh sí, todos deben saber lo que es esta “conciencia”.
Somos conscientes cuando experimentamos la sensación de rojo, una percepción, un pensamiento, cuando queremos hacer algo.

Los restantes cultores de la introspección son igualmente ilógicos. 
En otras palabras: no nos dicen qué es la conciencia; simplemente, comienzan por introducir cuestiones en ella en calidad de supuestos, naturalmente, al analizarla luego, encuentran lo que en ella pusieron. De esta suerte, en los análisis de la conciencia realizados por algunos psicólogos, hallamos elementos tales como: sensaciones y sus fantasmas e imágenes. En otros, no sólo encontramos sensaciones, sino también los elementos afectivos; y más aún,  elementos tales como la voluntad, designado elemento conativo de la conciencia.
¿Y cómo empezar a trabajar sobre ella? No analizándola como lo haríamos si se tratara de una composición química o del crecimiento de una planta. La cosa que llamamos conciencia únicamente puede examinarse por introspección: una mirada a lo que acontece en nuestro interior.

Como resultado de este postulado principal —de que existe una cosa que llamamos conciencia y que podemos estudiarla por introspección—, encontramos tantos análisis como psicólogos. No existe modo de atacar experimentalmente, resolver los problemas psicológicos y establecer métodos normativos.

Luego los discípulos de WUNDT comenzaron a cambiar la historia de esta corriente del pensamiento. En un próximo artículo hablaremos de los continuadores de esta teoría.


No hay comentarios:

Publicar un comentario