miércoles, 18 de febrero de 2015

El programa conductista


Programa del Conductismo.

En 1912, los psicólogos objetivistas arribaron a la conclusión de que ya no podía satisfacerlos seguir trabajando con las fórmulas de Wundt.
Sentieron que los treinta años transcurridos desde el establecimiento de su laboratorio, habían probado terminantemente que la llamada psicología introspectiva de Alemania se fundaba sobre hipótesis falsas; que ninguna psicología que incluyese el problema religioso mente–cuerpo, podría alcanzar jamás resultados “verificables”. Decidieron que era preciso renunciar a la psicología o bien transformarla en una ciencia natural.


El conductista se propone en su programa:
1.    Observar el verdadero campo de la psicología
2.    Limitarse a lo observable y formular leyes sólo relativas a esas cosas.
3.    Se puede observar la conducta —lo que el organismo hace o dice.
4.    Señalan que hablar es hacer, esto es, comportarse.
5.    El hablar explícito o con nosotros mismos (pensar) representa un tipo de conducta objetiva

La regla del conductista: ¿puedo describir la conducta que veo, en términos de “estímulo y respuesta”?

Estímulo:

Se entiende: “Cualquier objeto externo o cualquier cambio en los tejidos mismos debidos a la condición fisiológica del animal; tal como el que observamos cuando impedimos a un animal su actividad sexual, le privamos de alimento, no le dejamos construir el nido”.

Respuesta:

Entendemos por respuesta todo lo que el animal hace, como volverse hacia o en dirección opuesta a la luz, saltar al oír un sonido, o las actividades más altamente organizadas: por ejemplo, edificar un rascacielos, dibujar planos, escribir libros, etc.

Algunos problemas específicos del Conductismo

El conductista trabaja como cualquier otro hombre de ciencia: Su único objeto es reunir hechos tocantes a la conducta —verificar sus datos—, y someterlos al examen de la lógica y de la matemática (los instrumentos propios de todo científico).

Experimentos conductistas:

Lleva al recién nacido a su “nursery” experimental y empieza a plantear problemas:
-      ¿qué hace ahora el niño?
-      ¿Cuál es el estímulo que lo indique a comportarse así?
-      Encuentra que el estímulo de los cosquilleos en la mejilla provoca la respuesta de hacerle volver la boca hacia el lado estimulado.
-      El estímulo del pezón: la succión.
-      El estímulo de una vara sobre la palma de la mano, el cierre de la mano; y si se levanta la vara, la suspensión de todo el cuerpo por ésta y el brazo.
-      Si estimulamos al niño haciendo pasar rápidamente una sombra delante de sus ojos, no provocaremos su parpadeo hasta que tenga sesenta y cinco días de vida.
-      Si lo estimulamos con una manzana, o un caramelo o cualquier otro objeto, no tratará de alcanzarlos hasta aproximadamente los ciento veinte días de edad.
-      Si a un niño correctamente criado, cualquiera sea su edad, lo estimulamos con serpientes, peces, oscuridad, papel encendido, pájaros, gatos, perros, monos, no conseguimos obtener el tipo de respuesta que llamamos “miedo”, que se manifiesta en detenimiento de la respiración, rigidez de todo el cuerpo y desvío de la fuente de estímulo: un correr o gatear para alejarse de ella.
-      Por otra parte, existen con toda exactitud dos estímulos que indefectiblemente promueven la respuesta de miedo: un sonido fuerte y la pérdida de base de sustentación.

Respuestas de miedo:
Ahora bien, por la observación de niños criados fuera de su “nursery”, el conductista sabe que múltiples cuestiones despiertan respuestas de miedo, surge pues esta cuestión científica: si al nacer, únicamente dos estímulos provocan el miedo, ¿cómo es posible que esas otras cosas logren producirlo? Por ejemplo: Si se muestra una serpiente, un ratón o un perro a una criatura que nunca haya visto estos objetos ni se la haya atemorizado de otra manera, empezará a tocarlo apretujando esa o aquella parte. Si se repite prueba durante diez días hasta obtener una razonable seguridad de que la criatura se acercará siempre al perro, que nunca huirá de él (reacción positiva) y de que éste jamás provocará una respuesta de miedo. En estas condiciones se toma una barra de acero a espaldas del niño y se golpea fuertemente. De inmediato aparecerán las manifestaciones de miedo. Entonces, se comprueba lo siguiente: en el momento en que se le enseña el animal, y justamente cuando empieza a aproximarse, golpéese de nuevo la barra del mismo modo. Se repite  el experimento tres o cuatro veces. Se manifestará un cambio novedoso e importante; ahora, el animal provoca la misma respuesta que la barra de acero —una respuesta de miedo. En el conductismo denominamos este hecho respuesta emocional condicionada, una forma de reflejo condicionado.

Otros tipos de respuestas emocionales condicionadas:

1.    Las que se relacionan con el amor:
Cuando la madre al acariciar a su niño, al arrullarlo, al estimular sus órganos sexuales durante el baño, y mediante otras operaciones similares, provoca el abrazo y el gorjeo como una respuesta original no aprendida.
Pronto esta reacción se torna condicionada.

2.    La ira:
En la ira tenemos una serie de hechos análogos: el impedir los movimientos de los miembros del niño, provoca la respuesta originaría no aprendida que llamamos “ira”.
No tarda en ocurrir que la mera presencia de una niñera u otra persona que lo trate con brusquedad baste para suscitar un acceso de cólera.
Es posible comprobar, cuán relativamente simples son al principio nuestras respuestas emocionales, y cuán terriblemente las complica pronto la vida del hogar.

Condicionamiento en adultos:

El conductista tiene asimismo sus problemas en lo tocante al adulto.
El problema de los hábitos profesionales:
-     ¿Qué métodos hemos de utilizar sistemáticamente a fin de condicionar al adulto?
-     ¿Cómo le enseñamos hábitos de trabajo, hábitos científicos?
-     Ambas categorías, los manuales (técnica y habilidad) y los laríngeos (hábitos de hablar y pensar) habrán de establecerse y relacionarse antes que se complete el aprendizaje. Una vez formados estos hábitos de trabajo, ¿con qué sistema de estímulos variables debemos rodearlo si queremos mantener el nivel de eficiencia y su aumento constante?

Vida emocional de adulto:
-     ¿Cuál es la parte que trasciende su infancia?
-     ¿Cuál estorba su adaptación actual?
-     ¿Cómo podemos hacer para que la elimine?
-     Es decir: ¿desacondicionarlo cuando ello resulte necesario, o condicionarlo cuando el condicionamiento lo sea?
-     En verdad, sabemos muy poco acerca de la cantidad y calidad de los hábitos emocionales o, mejor, viscerales (con este término entendemos que el estómago, los intestinos, la respiración y la circulación se condicionan, forman hábitos), que debieran crearse. Sabemos que existe gran número y que son importantes.
-     Probablemente la mayoría de los adultos, sufren vicisitudes en su vida familiar y en sus negocios que se deben más a pobres e insuficientes hábitos viscerales que a la falta de técnica y habilidad en sus actividades manuales y verbales.
-     En el presente, uno de los relevantes problemas en las grandes organizaciones es el de “la adaptación de la personalidad”. Al ingresar en las organizaciones comerciales, los jóvenes de ambos sexos tienen adecuada capacidad para desempeñar sus tareas, mas fracasan por no adaptarse a los demás.

¿Todas estas conclusiones: Excluye algo propio de la psicología?

Después de este breve examen de la orientación conductista en lo tocante a los problemas de la psicología, podría decirse lo siguiente: “Bien, vale la pena estudiar la conducta humana de esta manera, pero el estudio de la conducta no es toda la psicología. Omite demasiado. ¿Acaso no tenemos sensaciones, percepciones, conceptos? ¿No existe el olvido  y recuerdo y la imaginación? ¿No tenemos imágenes visuales y auditivas de cosas anteriormente vistas u oídas? ¿No vemos y oímos cosas que nunca se han visto ni oído en la naturaleza? ¿Y la atención y desatención según la circunstancia? ¿Algunas cosas son placenteras y otras displacenteras? El conductismo pretende privarnos de todo cuanto desde la más tierna infancia ha constituido para nosotros un artículo de fe”. Decían los psicólogos de formación  en psicología introspectiva, según acontece con la mayoría, es lógico que se planteen estas consideraciones y se encuentre difícil apartarse del antiguo vocabulario para empezar a delinear una nueva vida psicológica en los términos del conductismo.

Costaba aceptar los postulados del conductismo: Entonces notará que ha progresado tanto en el conductismo que las preguntas que ahora formula se contestarán por sí mismas de una manera perfectamente satisfactoria y científica. A continuación debemos agregar que si el conductista se le interroga qué entiende por los términos subjetivos que empleamos habitualmente, caería en un mar de contradicciones. Inclusive podría convencerle de que lo ignora. Los aplicaba sin analizarlos; integraba su tradición social y literaria.

Para comprender el Conductismo es necesario comenzar por la observación de la gente:

Auto-observación:

a)    Es el punto de partida fundamental del conductismo.
b)    Muy pronto se descubrirá que la auto–observación, además de no ser la manera más fácil y natural de estudiar psicología, resulta simplemente imposible.

c)    Dentro de nosotros mismos sólo podemos comprobar las formas más elementales de respuesta. Por el contrario, cuando empezamos a estudiar lo que hacen nuestros vecinos advertimos que rápidamente adquirimos experiencia para clasificar su conducta y crear situaciones (presentar estímulos) que lo harán comportarse de una manera previsible para nosotros.

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