viernes, 20 de febrero de 2015

Condutismo: estímulo y respuesta




Definición del Conductismo

El conductismo es, pues, una ciencia natural que se arroga todo el campo de las adaptaciones humanas.

Su compañera más cercana es la fisiología. En efecto, podríamos llegar a preguntarnos si es posible diferenciar el conductismo de esa ciencia. En verdad, el conductismo, sólo difiere de la fisiología en el ordenamiento de sus problemas; no en sus principios fundamentales ni en su punto de vista central.

La fisiología se interesa especialmente en el funcionamiento de las partes del animal; por ejemplo, el sistema digestivo, circulatorio, nervioso, los sistemas secretorios, la mecánica de las reacciones nerviosas y musculares. En cambio, aunque muy interesado en el funcionamiento de dichas partes, al conductismo le importa intrínsecamente lo que el animal —como un todo— hace desde la mañana hasta la noche y desde la noche hasta la mañana.

Interés del conductista en las acciones humanas:

El interés del conductista en las acciones humanas significa algo más que el del mero espectador:
·       Desea controlar las reacciones del hombre, del mismo modo como en la física los hombres de ciencia desean examinar y manejar otros fenómenos naturales.
·       Corresponde a la psicología conductista poder anticipar y fiscalizar la actividad humana.
·       A fin de conseguirlo, debe reunir datos científicos mediante procedimientos experimentales. 
·       Sólo entonces al conductista experto le será posible inferir, dados los estímulos, cuál será la reacción; o, dada la reacción, cuál ha sido la situación o estímulo que la ha provocado.

Examinaremos por un momento más de cerca estos dos términos: estímulo y respuesta.

¿Qué es un estímulo?

Ejemplos: Si, de improviso, dirijo al ojo una luz intensa, la pupila se contraerá rápidamente. Si, de improviso, apagara toda la iluminación de un cuarto en el que se encuentra una persona, sus pupilas comenzarían a dilatarse.
Si, de improviso, aumentara en forma sensible la temperatura de un ambiente, quienes se encontraran en él empezarían a desabrocharse el saco y a transpirar. Si, de improviso, la hiciera bajar de súbito, provocaría una reacción diferente.
Además, en nuestro interior tenemos un campo igualmente vasto en el que los estímulos pueden ejercer su efecto. Por ejemplo, momentos antes de comer, los músculos del estómago principian a contraerse y a dilatarse rítmicamente por la carencia de alimento. Los músculos de nuestros brazos, piernas y busto no sólo están sujetos a los estímulos procedentes de la sangre; asimismo son estimulados por sus propias reacciones, o sea, el músculo se encuentra en estado de constante tensión; cualquier aumento de ésta, verbigracia, al realizarse un movimiento, despierta un estímulo y motiva otra reacción en ese músculo o en otro ubicado en alguna parte distante del cuerpo; cualquier disminución de dicha tensión, como cuando el músculo se relaja, constituye análogamente un estímulo. 

Estímulo:

Comprobamos, que el organismo se halla de continuo sometido a la acción de los estímulos —que llegan por la vista, el oído, la nariz y la boca— los denominados objetos de nuestro medio; al mismo tiempo, también el interior de nuestro cuerpo se halla en cada instante sometido a la acción de estímulos nacidos de los cambios en los tejidos mismos.
A través del proceso de la evolución los seres humanos han desarrollado órganos sensoriales —áreas especializadas como los ojos, orejas, nariz, lengua, epidermis y conductos semicirculares en la que determinados tipos de estímulos son sumamente efectivos. A éstos hay que agregar todo el sistema muscular, los músculos estriados (por ejemplo, los largos músculos rojos de los brazos, piernas y busto), y lisos (por ejemplo, los que participan en la estructura hueca, semejante a un tubo, del estómago, intestinos y vasos sanguíneos). Los músculos no son, pues, órganos de reacción únicamente, sino también sensoriales. Luego veremos que los dos últimos sistemas ejercen enorme influencia en la conducta humana. Muchas de nuestras reacciones más íntimas y personales se deben a los estímulos creados por cambios en el tejido de nuestros músculos estriados y vísceras.

La multiplicación permanente de los estímulos y la influencia del aprendizaje

Este uno de los problemas del conductismo, y que se denomina “la multiplicación continua de los estímulos”, a los cuales responde el individuo.

Esta cuestión es compleja y, a primera vista, podríamos sentirnos tentados a dudar de lo aseverado más arriba: que es posible prever la reacción.
Si se vigila el crecimiento y el desarrollo del ser humano, se observará que si bien gran cantidad de estímulos provocan reacciones en el recién nacido, muchos otros no despiertan ninguna. Sea como fuere, no determinan una reacción igual a la que promueven más tarde.

En otras personas, antes que ciertos estímulos puedan ejercer su influencia es indispensable que se forme un hábito.

El término que de ordinario empleamos para describir este procedimiento es “condicionamiento” (conditioning).

Es el condicionamiento, desde la más tierna infancia, lo que dificulta tanto al conductista poder anticipar cuál será una determinada reacción.

El estudio del conductismo nunca facultará a sus cultores para denunciar la existencia de tal estado de cosas con sólo mirar a una persona. No obstante, si el conductista advierte esta reacción, es muy fácil para él señalar aproximadamente qué situación de la primera infancia del sujeto pudo provocar ese tipo de reacción poco frecuente en el adulto. A pesar de lo arduo que resulta predecir en sus detalles cuáles serán las reacciones, insistimos, en general, en la teoría de que nos es dado anunciar con antelación qué hará nuestro vecino. Es la única base sobre la cual nos es posible alternar con el prójimo.

¿Qué entiende el Conductismo por respuesta?

Hemos puesto ya de relieve que, desde el nacimiento hasta la muerte, el organismo es atacado por estímulos en su parte exterior y por estímulos, engendrados en el cuerpo mismo.
Responde. Se mueve.

La respuesta puede ser tan leve que únicamente sea susceptible de observarla mediante instrumentos. Podrá limitarse a un mero cambio en la respiración, o a un aumento o disminución de la presión arterial. Acaso no suscite más que un movimiento del ojo. Empero, las reacciones más comúnmente observadas son los movimientos de todo el cuerpo, de los brazos, piernas, tronco o combinaciones de todas las partes movibles.

Por lo regular, aunque no siempre, la respuesta del organismo al estímulo trae aparejada una adaptación.

Adaptación:

Por adaptación entendemos que el organismo, al moverse, altera su estado fisiológico de tal manera que el estímulo no provoca ya reacciones.
Este concepto acaso parezca un tanto complicado, pero algunos ejemplos lo aclaran. En la persona hambrienta las contracciones del estómago la estimulan a andar incesantemente de un lado a otro. Si mientras se mueve sin descanso, divisa manzanas en un árbol, y empieza a comerlas, cuando está harta, las contracciones cesarán, y aunque a su alrededor cuelguen otras manzanas no las tomará.

Intereses del conductismo:

ü  A menudo se ha criticado al conductista el énfasis que pone en la respuesta.
ü  Algunos psicólogos creen que el conductista está exclusivamente interesado en registrar íntimas respuestas musculares. Nada más erróneo.
ü  Al conductista le importa principalmente la conducta del hombre como un todo.
ü  Lo vigila de la mañana a la noche en el desempeño de sus tareas diarias.
ü  La contestación que importa al conductista se sintetiza en la sensata solución a este problema: ¿qué está haciendo y por qué lo está haciendo?
ü  El programa del conductista no un mero fisiólogo del músculo.
ü  El conductista afirma que todo estímulo efectivo tiene su respuesta, y que ella es inmediata. 
ü  Por estímulo efectivo entendemos el estímulo suficientemente fuerte para vencer la normal resistencia al pase del impulso sensorial desde los órganos de los sentidos a los músculos.
ü  Es preciso no confundirse por lo que suelen decir el psicólogo y el psicoanalista. Si leemos sus exposiciones, cabría suponer que el estímulo puede aplicarse hoy y provocar su efecto tal vez mañana, o quizá en los próximos meses o años. El conductista no cree en estas concepciones mitológicas.

Clasificación general de la respuesta


A.   Respuestas externas o explícitas:

Son los actos ordinarios del ser humano: inclinarse para alzar una pelota, escribir una carta, etc. Para efectuar estas observaciones no necesitamos instrumentos. Las respuestas pueden hallarse completamente confinadas en los sistemas musculares y glandulares del interior del cuerpo. Supongamos un niño o una persona mayor con hambre que se encuentra de pie, inmóvil delante de una vidriera repleta de confituras. La primera observación de quien lo mire, podrá ser; “¡No hace nada”” o “simplemente mira las confituras”. Un instrumento demostraría que sus glándulas salivales segregan, que su estómago se contrae y dilata rítmicamente, y que se están produciendo notables cambios en la presión arterial —que las glándulas endocrinas están vertiendo sustancias en el torrente sanguíneo.

B.   Respuestas internas o implícitas:

Las respuestas internas o implícitas son arduas de observar, no porque ellas sean esencialmente distintas de las exteriores o explícitas, sino sólo a causa de que están ocultas a la mirada.


Clasificación general de respuestas aprendidas y no aprendidas

Hemos mencionado el hecho de que la serie de estímulos ante los cuales reaccionamos aumenta incesantemente. Merced a su estudio, el conductista ha descubierto que la mayoría de los actos que vemos cumplir al adulto son realmente aprendidos.

Solíamos pensar que muchos de ellos eran “instintivos”, es decir, “no aprendidos” —pero ahora nos encontramos a punto de desechar la palabra “instinto”

Sin embargo, llevamos a cabo muchas cosas sin necesidad de aprenderlas: transpirar, respirar, hacer que nuestro corazón palpite, que nuestra digestión se efectúe, que nuestros ojos se dirijan a una fuente de luz, que las pupilas se contraigan, manifestar miedo ante un sonido fuerte.

Conservemos, pues, como segunda clasificación la siguiente:

1.    Respuestas aprendidas: Incluyen todos nuestros hábitos complicados y todas nuestras respuestas condicionadas.
2.    Respuestas no aprendidas: son cuantas  realizamos en la primera infancia antes que el proceso de condicionamiento y la formación de hábitos predominen.

Otra clasificación:

Otra manera, de clasificar las respuestas es la de caracterizarlas por el órgano sensorial que las origina.
Así, verbigracia, tenemos una respuesta visual no aprendida —por ejemplo, el pequeño que al nacer dirige la vista a una fuente luminosa—. Opuesta a ella, una respuesta visual aprendida: la respuesta a una pieza musical impresa o a una palabra. Podría, además, darse una respuesta kinestésica no aprendida; el infante que reacciona llorando a causa de haber tenido un brazo torcido durante un largo rato. Estaríamos frente a una respuesta kinestésica aprendida si manipulamos un objeto delicado en la oscuridad, o caminamos por un laberinto. Asimismo, podemos tener una respuesta visceral no aprendida; el llanto provocado en una criatura de tres días por las contracciones del estómago debidas a falta de alimento. Comparémosla con la respuesta visceral aprendida o condicionada; la visión de pasteles en la vidriera de una confitería que le hace agua la boca a un estudiante hambriento.

Estos conceptos acerca del estímulo y la respuesta suministrada dan una idea del material con trabaja el psicólogo conductista, y por qué ésta corriente de pensamiento propone como meta el que dado el estímulo, poder predecir la respuesta o, viendo qué reacción tiene lugar, inferir cuál es el estímulo que la ha provocado.

Nos preguntamos entonces:¿Es el conductismo una mera orientación metodológica en el estudio de los problemas psicológicos, o constituye un verdadero sistema de psicología? 

Sí -pues que no encuentra un testimonio objetivo de su existencia-,  la psicología dejase de lado los términos “mente” y “conciencia”, ¿qué sería de la filosofía y de las llamadas ciencias sociales que actualmente se asientan sobre esos conceptos?

Siempre  se interroga en este sentido al conductista. Cuando el conductismo luchaba por su supervivencia, temía contestar dicha pregunta.
Sus concepciones eran sobradamente novedosas; sus campos harto vírgenes para permitirse siquiera pensar que algún día podría erguirse y decir a la filosofía y a las ciencias sociales que también ellas debían revisar sus premisas.
Por lo tanto, cuando así se le preguntaba, la única réplica de que disponía el conductista era ésta: “Ahora no puedo preocuparme de tales cuestiones. El conductismo es en la actualidad una vía satisfactoria para arribar a la solución de problemas psicológicos”.
En la actualidad, el conductismo está fuertemente afianzado. Encuentra que su modo de encarar el estudio de los problemas psicológicos, así como el de la formulación de sus resultados se tornan cada vez más adecuados.

Realmente, en todos los campos científicos los sistemas son anacrónicos. Reunimos nuestros hechos de observación, y de tiempo en tiempo seleccionamos un grupo y extraemos ciertas conclusiones generales. Pero en pocos años, al acumular nuevos hechos de experiencia con mejores métodos, también habrá que modificar estas conclusiones generales de ensayo. Todo campo científico, se encuentra en estado de flujo. La técnica y la tentativa de consolidarlos en una teoría o en una hipótesis, describen nuestro procedimiento científico.


Juzgado sobre esta base, el conductismo constituye una verdadera ciencia natural.

miércoles, 18 de febrero de 2015

El programa conductista


Programa del Conductismo.

En 1912, los psicólogos objetivistas arribaron a la conclusión de que ya no podía satisfacerlos seguir trabajando con las fórmulas de Wundt.
Sentieron que los treinta años transcurridos desde el establecimiento de su laboratorio, habían probado terminantemente que la llamada psicología introspectiva de Alemania se fundaba sobre hipótesis falsas; que ninguna psicología que incluyese el problema religioso mente–cuerpo, podría alcanzar jamás resultados “verificables”. Decidieron que era preciso renunciar a la psicología o bien transformarla en una ciencia natural.


El conductista se propone en su programa:
1.    Observar el verdadero campo de la psicología
2.    Limitarse a lo observable y formular leyes sólo relativas a esas cosas.
3.    Se puede observar la conducta —lo que el organismo hace o dice.
4.    Señalan que hablar es hacer, esto es, comportarse.
5.    El hablar explícito o con nosotros mismos (pensar) representa un tipo de conducta objetiva

La regla del conductista: ¿puedo describir la conducta que veo, en términos de “estímulo y respuesta”?

Estímulo:

Se entiende: “Cualquier objeto externo o cualquier cambio en los tejidos mismos debidos a la condición fisiológica del animal; tal como el que observamos cuando impedimos a un animal su actividad sexual, le privamos de alimento, no le dejamos construir el nido”.

Respuesta:

Entendemos por respuesta todo lo que el animal hace, como volverse hacia o en dirección opuesta a la luz, saltar al oír un sonido, o las actividades más altamente organizadas: por ejemplo, edificar un rascacielos, dibujar planos, escribir libros, etc.

Algunos problemas específicos del Conductismo

El conductista trabaja como cualquier otro hombre de ciencia: Su único objeto es reunir hechos tocantes a la conducta —verificar sus datos—, y someterlos al examen de la lógica y de la matemática (los instrumentos propios de todo científico).

Experimentos conductistas:

Lleva al recién nacido a su “nursery” experimental y empieza a plantear problemas:
-      ¿qué hace ahora el niño?
-      ¿Cuál es el estímulo que lo indique a comportarse así?
-      Encuentra que el estímulo de los cosquilleos en la mejilla provoca la respuesta de hacerle volver la boca hacia el lado estimulado.
-      El estímulo del pezón: la succión.
-      El estímulo de una vara sobre la palma de la mano, el cierre de la mano; y si se levanta la vara, la suspensión de todo el cuerpo por ésta y el brazo.
-      Si estimulamos al niño haciendo pasar rápidamente una sombra delante de sus ojos, no provocaremos su parpadeo hasta que tenga sesenta y cinco días de vida.
-      Si lo estimulamos con una manzana, o un caramelo o cualquier otro objeto, no tratará de alcanzarlos hasta aproximadamente los ciento veinte días de edad.
-      Si a un niño correctamente criado, cualquiera sea su edad, lo estimulamos con serpientes, peces, oscuridad, papel encendido, pájaros, gatos, perros, monos, no conseguimos obtener el tipo de respuesta que llamamos “miedo”, que se manifiesta en detenimiento de la respiración, rigidez de todo el cuerpo y desvío de la fuente de estímulo: un correr o gatear para alejarse de ella.
-      Por otra parte, existen con toda exactitud dos estímulos que indefectiblemente promueven la respuesta de miedo: un sonido fuerte y la pérdida de base de sustentación.

Respuestas de miedo:
Ahora bien, por la observación de niños criados fuera de su “nursery”, el conductista sabe que múltiples cuestiones despiertan respuestas de miedo, surge pues esta cuestión científica: si al nacer, únicamente dos estímulos provocan el miedo, ¿cómo es posible que esas otras cosas logren producirlo? Por ejemplo: Si se muestra una serpiente, un ratón o un perro a una criatura que nunca haya visto estos objetos ni se la haya atemorizado de otra manera, empezará a tocarlo apretujando esa o aquella parte. Si se repite prueba durante diez días hasta obtener una razonable seguridad de que la criatura se acercará siempre al perro, que nunca huirá de él (reacción positiva) y de que éste jamás provocará una respuesta de miedo. En estas condiciones se toma una barra de acero a espaldas del niño y se golpea fuertemente. De inmediato aparecerán las manifestaciones de miedo. Entonces, se comprueba lo siguiente: en el momento en que se le enseña el animal, y justamente cuando empieza a aproximarse, golpéese de nuevo la barra del mismo modo. Se repite  el experimento tres o cuatro veces. Se manifestará un cambio novedoso e importante; ahora, el animal provoca la misma respuesta que la barra de acero —una respuesta de miedo. En el conductismo denominamos este hecho respuesta emocional condicionada, una forma de reflejo condicionado.

Otros tipos de respuestas emocionales condicionadas:

1.    Las que se relacionan con el amor:
Cuando la madre al acariciar a su niño, al arrullarlo, al estimular sus órganos sexuales durante el baño, y mediante otras operaciones similares, provoca el abrazo y el gorjeo como una respuesta original no aprendida.
Pronto esta reacción se torna condicionada.

2.    La ira:
En la ira tenemos una serie de hechos análogos: el impedir los movimientos de los miembros del niño, provoca la respuesta originaría no aprendida que llamamos “ira”.
No tarda en ocurrir que la mera presencia de una niñera u otra persona que lo trate con brusquedad baste para suscitar un acceso de cólera.
Es posible comprobar, cuán relativamente simples son al principio nuestras respuestas emocionales, y cuán terriblemente las complica pronto la vida del hogar.

Condicionamiento en adultos:

El conductista tiene asimismo sus problemas en lo tocante al adulto.
El problema de los hábitos profesionales:
-     ¿Qué métodos hemos de utilizar sistemáticamente a fin de condicionar al adulto?
-     ¿Cómo le enseñamos hábitos de trabajo, hábitos científicos?
-     Ambas categorías, los manuales (técnica y habilidad) y los laríngeos (hábitos de hablar y pensar) habrán de establecerse y relacionarse antes que se complete el aprendizaje. Una vez formados estos hábitos de trabajo, ¿con qué sistema de estímulos variables debemos rodearlo si queremos mantener el nivel de eficiencia y su aumento constante?

Vida emocional de adulto:
-     ¿Cuál es la parte que trasciende su infancia?
-     ¿Cuál estorba su adaptación actual?
-     ¿Cómo podemos hacer para que la elimine?
-     Es decir: ¿desacondicionarlo cuando ello resulte necesario, o condicionarlo cuando el condicionamiento lo sea?
-     En verdad, sabemos muy poco acerca de la cantidad y calidad de los hábitos emocionales o, mejor, viscerales (con este término entendemos que el estómago, los intestinos, la respiración y la circulación se condicionan, forman hábitos), que debieran crearse. Sabemos que existe gran número y que son importantes.
-     Probablemente la mayoría de los adultos, sufren vicisitudes en su vida familiar y en sus negocios que se deben más a pobres e insuficientes hábitos viscerales que a la falta de técnica y habilidad en sus actividades manuales y verbales.
-     En el presente, uno de los relevantes problemas en las grandes organizaciones es el de “la adaptación de la personalidad”. Al ingresar en las organizaciones comerciales, los jóvenes de ambos sexos tienen adecuada capacidad para desempeñar sus tareas, mas fracasan por no adaptarse a los demás.

¿Todas estas conclusiones: Excluye algo propio de la psicología?

Después de este breve examen de la orientación conductista en lo tocante a los problemas de la psicología, podría decirse lo siguiente: “Bien, vale la pena estudiar la conducta humana de esta manera, pero el estudio de la conducta no es toda la psicología. Omite demasiado. ¿Acaso no tenemos sensaciones, percepciones, conceptos? ¿No existe el olvido  y recuerdo y la imaginación? ¿No tenemos imágenes visuales y auditivas de cosas anteriormente vistas u oídas? ¿No vemos y oímos cosas que nunca se han visto ni oído en la naturaleza? ¿Y la atención y desatención según la circunstancia? ¿Algunas cosas son placenteras y otras displacenteras? El conductismo pretende privarnos de todo cuanto desde la más tierna infancia ha constituido para nosotros un artículo de fe”. Decían los psicólogos de formación  en psicología introspectiva, según acontece con la mayoría, es lógico que se planteen estas consideraciones y se encuentre difícil apartarse del antiguo vocabulario para empezar a delinear una nueva vida psicológica en los términos del conductismo.

Costaba aceptar los postulados del conductismo: Entonces notará que ha progresado tanto en el conductismo que las preguntas que ahora formula se contestarán por sí mismas de una manera perfectamente satisfactoria y científica. A continuación debemos agregar que si el conductista se le interroga qué entiende por los términos subjetivos que empleamos habitualmente, caería en un mar de contradicciones. Inclusive podría convencerle de que lo ignora. Los aplicaba sin analizarlos; integraba su tradición social y literaria.

Para comprender el Conductismo es necesario comenzar por la observación de la gente:

Auto-observación:

a)    Es el punto de partida fundamental del conductismo.
b)    Muy pronto se descubrirá que la auto–observación, además de no ser la manera más fácil y natural de estudiar psicología, resulta simplemente imposible.

c)    Dentro de nosotros mismos sólo podemos comprobar las formas más elementales de respuesta. Por el contrario, cuando empezamos a estudiar lo que hacen nuestros vecinos advertimos que rápidamente adquirimos experiencia para clasificar su conducta y crear situaciones (presentar estímulos) que lo harán comportarse de una manera previsible para nosotros.

martes, 17 de febrero de 2015


Algunas postulaciones del conductismo:


La vieja y la nueva psicología en oposición

Dos criterios distintos imperan aún en el pensamiento psicológico norteamericano:

-    la psicología introspectiva o subjetivista
-    y el conductismo o psicología objetiva.


1. Psicología introspectiva:

Hasta el advenimiento del conductismo, en 1912, la psicología introspectiva dominaba totalmente la vida psicológica de la universidad norteamericana.

Representantes:

Los más destacados representantes de la psicología introspectiva en la primera década del siglo veinte, fueron:

-    E.B. Titchener, de Cornell
-    William James, de Harvard.

La muerte de James en 1910 y la de Titchener en 1927, dejaron a la psicología introspectiva huérfana de un verdadero guía espiritual.


Si bien la psicología de Titchener difiere en muchos puntos de la de William James, los supuestos fundamentales son idénticos.
En primer lugar, los dos eran de origen germánico.
En segundo lugar, y esto es lo más importante, ambos proclamaban que es la conciencia la materia de estudio de la psicología.

2. Conductismo:

El conductismo sostiene, que es la conducta del ser humano el objeto de la psicología.
Afirma que el concepto de conciencia no es preciso, ni siquiera utilizable.
Habiendo recibido una formación experimentalista, el conductista entiende, además, que la creencia de que existe la conciencia es remontarse a los antiguos días de la superstición y la magia. Pero, sin embargo, no obstante su progreso, la gran masa del pueblo ni aún hoy se ha distanciado mucho de la barbarie: quiere creer en la magia.

 La concepción mágica en la historia según los conductistas:

El hombre salvaje cree que los encantamientos pueden traer lluvias, buenas cosechas, abundante caza; que un hechicero enemigo, es capaz de provocar la desgracia de un individuo o de toda una tribu; que si un enemigo logra unirse obtener un trozo de uña o de un mechón de cabello de otra persona, podrá embrujarla y gobernarla. Casi todas las épocas poseyeron su propia magia  y su propio mago. La magia jamás perece. Es casi increíble hasta qué punto la mayoría de nosotros está influida por un fondo salvaje. Pocos se libran de esa influencia. 

Wundt:

Es indiscutible que, en 1879, Wundt, -el verdadero padre de la psicología experimental-, quería una psicología científica: 
·        Se desenvolvió en medio de una filosofía dualista del tipo más pronunciado. 
·        No pudo discriminar con claridad el camino de la solución del problema mente–cuerpo. 
·        Su psicología, que ha regido soberana hasta nuestros días, es necesariamente de transacción. 
·        Sustituyó el término alma por el de conciencia. 
·        La conciencia no es tan completamente inobservable como el alma; la observamos al atisbarla de improviso y, como quien diría, al sorprendería desprevenida (introspección).


Wundt tuvo enorme cantidad de discípulos, hacia 1890 era corriente estudiar en Leipzig psicología experimental con Wundt. De ahí regresaron los que habrían de fundar los laboratorios de la Universidad de John Hopkins, las Universidades de Pennsylvania, Columbia, Clark y Cornell. Todos venían equipados para luchar con esa cosa esquiva (casi tan esquiva como el alma) llamada conciencia.

Para demostrar lo anticientífico del concepto básico de esta gran escuela de psicología germano–americana, basta fijarse un momento en la definición de psicología que formuló William James:
“La psicología es la descripción y explicación de los estados de conciencia en cuanto tales”.

Partiendo de una definición que supone lo que pretende demostrar, salva su dificultad con un argumentum ad hominem.
Conciencia; ¡oh sí, todos deben saber lo que es esta “conciencia”.
Somos conscientes cuando experimentamos la sensación de rojo, una percepción, un pensamiento, cuando queremos hacer algo.

Los restantes cultores de la introspección son igualmente ilógicos. 
En otras palabras: no nos dicen qué es la conciencia; simplemente, comienzan por introducir cuestiones en ella en calidad de supuestos, naturalmente, al analizarla luego, encuentran lo que en ella pusieron. De esta suerte, en los análisis de la conciencia realizados por algunos psicólogos, hallamos elementos tales como: sensaciones y sus fantasmas e imágenes. En otros, no sólo encontramos sensaciones, sino también los elementos afectivos; y más aún,  elementos tales como la voluntad, designado elemento conativo de la conciencia.
¿Y cómo empezar a trabajar sobre ella? No analizándola como lo haríamos si se tratara de una composición química o del crecimiento de una planta. La cosa que llamamos conciencia únicamente puede examinarse por introspección: una mirada a lo que acontece en nuestro interior.

Como resultado de este postulado principal —de que existe una cosa que llamamos conciencia y que podemos estudiarla por introspección—, encontramos tantos análisis como psicólogos. No existe modo de atacar experimentalmente, resolver los problemas psicológicos y establecer métodos normativos.

Luego los discípulos de WUNDT comenzaron a cambiar la historia de esta corriente del pensamiento. En un próximo artículo hablaremos de los continuadores de esta teoría.